El centro de Monte Grande Rugby Club Gonzalo García confesó lo inesperado que resultó para el equipo el acceso al Grupo II luego de pelear durante varias temporadas por un lugar en la segunda categoría de la URBA. En dialogo exclusivo con Diario Conurbano.com.ar el exterior de los de Canning contó los problemas grupales de los que debieron recuperarse, evaluó el desempeño colectivo que los llevó al segundo lugar de la Reubicación II y adelantó lo que mostrará el año que viene tras el flamante ascenso uno de los mejores equipos de la divisional, que finalizó la temporada en el segundo lugar con solo cuatro derrotas en 22 partidos donde convirtió casi 700 tries y le anotaron menos de la mitad de esa cifra.
La gesta tricolor se cimentó en el rendimiento de los “ligeritos”, que se las ingeniaron para lastimar y convertir siempre que tuvieron oportunidad. Lejos del egocentrismo Gonzalo García, uno de los que fueron dolor de cabeza para sus rivales, ponderó el logro como un factor colectivo: “Es un mérito todo lo que hicimos éste año”.
“Nahuel (Iaquinta), Joaquín (Fajardo), “el Buitre” (Juan Ramos Perello) incluso metió cinco tries en un partido” recordó al enumerar a los máximos anotadores del equipo y también aclaró que “sumaron muchos todos”.
El híbrido generacional rindió. Monte Grande presenta una mixtura entre jóvenes promovidos de las categorías inferiores, jugadores relativamente nuevos que lograron insertarse en recientes temporadas anteriores al plantel y hombres experimentados que referencian a los más nuevos, todos guiados por el entrenador Juan Nievas para que exploten sus capacidades y pasen de “sorpresa” a realidad de la divisional.
Uno de los puntos fuertes que mostraron es el rendimiento físico. “Tenemos la suerte de que éstos dos años subieron chicos muy rápidos y muy bien físicamente”, apuntó Gonzalo, quien también destacó que les genera “una mayor competencia” pero les permite “entrenar mucho mejor.
Fue un largo camino el que debió transitar Monte para llegar al flamante ascenso aunque resultó con final feliz. “Después de estar ahí en la puerta dos años de ascender, primero a un partido y después a dos, se nos dio este año faltando cuatro o cinco partidos –rememoró y confesó – la verdad que no lo esperábamos, pero pudimos disfrutar mucho los últimos cinco partidos”.
Si bien “fue un año bárbaro”, valoró el hombre del tricolor, la actualidad se cimentó en una profunda ruptura. “Hace tres años nos tocó que el plantel se disolviese, decidimos formar una buena base con la gente que venía de abajo y la verdad que lo estamos logrando. Hoy en día estamos mostrando los resultados”, contó y rsumió: “venimos de abajo”.
Con números inobjetables, las fiestas de fin de año en Canning tendrán un apartado para el ascenso dentro del brindis. “Es algo muy importante y tenemos muchas ganas para el año que viene” apreció y culminó con una promesa: “El año que viene vamos por más”.