La crisis del descanso en Argentina alcanza niveles críticos. Según los últimos relevamientos del Ministerio de Salud de la Nación y diversas sociedades científicas, apenas el 21% de la población cumple con el estándar de dormir al menos ocho horas por noche. El panorama se agrava con un 39% de los ciudadanos que padece insomnio o sueño interrumpido, una tendencia que se disparó tras la pandemia.
El sueño no es un lujo, sino una función vital. «Durante el descanso profundo se reparan tejidos, se consolidan la memoria y se fortalece el sistema inmunitario», explicó la Dra. Valeria El Haj, Directora Médica Nacional de OSPEDYC. Según la especialista, la falta de sueño REM afecta directamente el equilibrio emocional y la capacidad de reacción.
El impacto en la salud: mucho más que cansancio
No dormir lo suficiente tiene consecuencias sistémicas que los especialistas categorizan en tres frentes:
- Deterioro Cognitivo: Disminución de la atención, lentitud en el pensamiento y mayor margen de error en tareas cotidianas.
- Riesgo Cardiovascular: La privación de sueño está vinculada directamente con la hipertensión arterial, arritmias y un incremento en el riesgo de sufrir accidentes cerebrovasculares (ACV).
- Salud Mental: El mal descanso es un combustible para la irritabilidad, la ansiedad y la depresión.
Dato clave: Aunque las guías internacionales sugieren entre 7 y 9 horas para adultos, los expertos advierten que la calidad (no despertarse durante la noche) es tan importante como la cantidad.
Cómo mejorar la «higiene del sueño»: 5 consejos de expertos
Para combatir el insomnio y evitar complicaciones a largo plazo, los profesionales recomiendan seguir estas pautas:
- Desconexión digital: Apagar pantallas (celulares, tablets, TV) al menos una hora antes de acostarse. La luz azul inhibe la melatonina.
- Rutina estricta: Mantener horarios fijos para despertarse y acostarse, incluso los fines de semana.
- Ambiente óptimo: La habitación debe estar oscura, silenciosa y con una temperatura templada.
- Cenas livianas: Evitar comidas pesadas, alcohol, cafeína y tabaco antes de ir a la cama.
- Consulta médica: Si los ronquidos son intensos o existe somnolencia excesiva durante el día, es fundamental realizar un estudio del sueño.