En una conmovedora charla, Silvia Irigaray presentó en Remedios de Escalada el libro «Huellas», donde relata cómo siguió la vida tras el asesinato de su hijo Maximiliano, una de las tres víctimas de la denominada «Masacre de Flores». Durante la actividad, estuvo acompañada por el juez de Garantías de Lomas de Zamora Gabriel Vitale.
El escenario del encuentro fue la Biblioteca Popular Alberdi, situada en Beltrán 70 de la localidad de Remedios de Escalada, Lanús. Allí asistieron también integrantes de Madres del Dolor, la Asociación que integra la autora del texto que editó -en primer término- la Secretaría de Derechos Humanos de la Nación
«Más allá de esta bomba que nos atraviesa, hay que buscarle la vuelta, después es la Justicia la que tiene que hacer bien las cosas y nos tiene que ayudar a sanar este dolor. La cuestión es encontrar un camino», expresó y destacó que el escrito la llevó a recorrer diversos lugares para presentarlo.
La tarea de Irigaray comenzó luego del crimen de Maximiliano Tasca, ocurrido el 29 de diciembre de 2001 a manos de un policía Federal, quien disparó y también mató por la espalda a dos jóvenes más que estaban con él. Un tiempo antes de ese fatídico episodio, el chico había manifestado a su mamá que estaba inscriptos en registro de donantes del INCUCAI. Ella cumplió su deseo el primer paso que dio en ese terrible momento fue comunicarse con el Instituto para que se hiciera efectivo el procedimiento.
Desde aquel entonces, la mujer inició en un camino en el cual se cruzó con otras que habían atravesado situaciones similares y así fue como en 2004 nació la Asociación. En el recorrido, luego se cruzó con el magistrado lomense y ambos emprendieron una intensa labor respecto a la donación de órganos y a la necesidad de agilizar los procesos cuando los fallecimientos se producen de forma no natural.
«Como si fuéramos instrumentos de una misma orquesta, venimos trabajando y hemos logrado que el Ministerio de Seguridad de la Provincia saque un protocolo que exprese los pasos para llevar adelante la ablación en estas muertes traumáticas», resaltó el magistrado.
Ahora, con la implementación de la Ley Justina – según la cual todas las personas son donantes excepto que manifieste lo contrario – mencionaron que el objetivo está puesto en lograr que la Legislatura adhiera a la normativa y sea más sencilla su implementación.
«Ha sido el destino lo que nos unió y no queremos sangre, estamos acompañando a otras personas. Huellas es un resumen de una mamá que le va contando a si hijo todo lo que pasó desde aquel 29 de diciembre: el libro refleja un mensaje de esperanza y un mensaje de amor”, manifestó Vitale.
Romina Benegas


