Lo dice el refrán y hoy lo confirmamos con dolor: «lo que mata es la humedad». El Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA) atraviesa jornadas de un calor pesado y pegajoso que transformó el simple hecho de caminar por la calle en una misión de riesgo por las veredas resbaladizas.
¿Por qué el ambiente está tan espeso?
Según el Servicio Meteorológico Nacional (SMN), estamos atrapados en una «trampa» atmosférica:
-
Viento del Norte: Una masa de aire cálido y extremadamente húmedo bajó desde el litoral y el sur de Brasil, instalándose sobre nosotros.
-
Falta de «limpieza»: No hay frentes fríos intensos que entren desde el sur para barrer este aire pesado. Sin ese «escobazo» de aire seco, la humedad queda estancada en los niveles bajos de la atmósfera.
¿Cuándo llega el bendito alivio?
Si estabas esperando que la lluvia de esta noche o del lunes a la mañana solucionara todo, tenemos una noticia agridulce: el alivio será pasajero. Los chaparrones pueden refrescar un rato, pero no tienen la fuerza para cambiar la masa de aire dominante.
El respiro real llegaría recién hacia mediados de la semana. Se espera el avance de un frente frío que finalmente hará rotar el viento al sector sur, bajando la humedad de un hondazo y permitiéndonos volver a dormir sin sentir que la sábana se nos pega al cuerpo.