Un insólito y grave episodio delictivo sacude a la fuerza de seguridad provincial. Un agente activo de la Policía Bonaerense fue detenido por sus propios compañeros tras ser identificado como el autor de un violento robo a un kiosco en pleno centro de Lanús. Para colmo de males, el efectivo robaba a escasas cuadras de su casa y sin taparse la cara.
El hecho que destapó la olla ocurrió el pasado 14 de mayo en la intersección de la Avenida 9 de Julio y Madariaga. El agente, identificado como Maximiliano Gorosito, ingresó al comercio con total impunidad. Pidió un atado de cigarrillos Philips mentolados y, en un rápido movimiento, sacó su arma de fuego para exigirle a la empleada toda la recaudación del día.
Tras lograr su cometido, huyó, pero no tuvo en cuenta un detalle: las cámaras de seguridad del local grabaron su rostro en primer plano.
Lo mandó al frente el barrio
Minutos después del asalto, las imágenes ya circulaban por los grupos de WhatsApp y redes sociales de Lanús. Fueron los propios vecinos quienes lo reconocieron al instante. Gorosito no solo vivía a apenas diez cuadras del kiosco, sino que además era efectivo de la Unidad de Prevención Local del municipio vecino de Lomas de Zamora.
A partir de la viralización, la propia fuerza policial actuó de oficio. Al cruzar los datos, los investigadores lo vincularon con otro robo de similares características ocurrido el 9 de mayo, también sobre la Avenida 9 de Julio.
El fiscal Martín Rodríguez, a cargo de la UFI N° 5 de Avellaneda-Lanús, ordenó su inmediata detención. Sus propios colegas lo fueron a buscar. Al momento de ser arrestado, le secuestraron su arma reglamentaria, dinero en efectivo, celulares y hasta el paquete de cigarrillos que acababa de robar.
De policía a estafador virtual
La exposición del caso destapó una segunda faceta delictiva de Gorosito. Tras ver su cara en las noticias, varias víctimas denunciaron que el policía las había estafado por redes sociales. Según la investigación, el agente operaba perfiles falsos de Instagram donde simulaba vender ropa; pedía una seña por transferencia y luego bloqueaba a los compradores.
Gorosito quedó imputado por robo doblemente agravado (por el uso de arma de fuego y por su condición de funcionario policial). Aunque se negó a declarar formalmente en su indagatoria, deslizó de manera espontánea que cometía los delitos porque «tenía problemas de consumo y deudas con sus ex parejas». Hoy, espera su destino tras las rejas.