Un grupo de trabajadores de la metalúrgica Rodolfo F. Stockl de Burzaco denunciaron que hace varios meses sufren una persecución por parte de la patronal y cuestionaron la inacción y falta de respuesta por parte de los delegados y de la seccional UOM de Avellaneda. A partir del despido de dos trabajadores “sin justificación” en noviembre, varios trabajadores que apoyaron el reclamo de sus compañeros comenzaron a ser despedidos sin “justas razones”. En tanto, los delegados manifestaron: “Nosotros estamos tratando de mejorar la situación para que no empeore, lo principal es mantener la fuente de trabajo”.
Por medio a sufrir represalias, los trabajadores de Stockl decidieron no dar sus nombres, pero relataron a DiarioConurbano.com la situación que están viviendo desde hace varios meses y cómo el hermetismo y la inacción de los delegados y el sindicato están poniendo en juego sus vidas debido a que trabajan sin el uniforme de trabajo correcto, sin ART, sin obra social y denuncian que el agua potable que consumen en la fábrica se encuentra contaminada.
“Estoy suspendido hace 14 días y estoy volviendo de una suspensión de 10 días. Se hizo frecuente por parte de la patronal suspenderme cada vez que reclamo lo que me corresponde. Ya es un abuso lo que nos hacen con nosotros. Ellos dicen que me suspenden por las llegadas tardes y faltas pero no es así”, relató uno de los trabajadores suspendidos en el último mes. “No tenemos la ropa adecuada para trabajar, no tenemos ART, no tenemos agua potable, no están realizando los aportes jubilatorios y de la obra social desde hace tres año pero ellos igual hacen los descuentos. Tenemos vacaciones sin goce de sueldo y te lo abonan como ellos quieren”, se quejó otro de los trabajadores.
La misma situación se repitió en otro trabajador: “Hace unos meses empezó la persecución hacia mi persona de un supervisor excluyéndome del grupo en el cual trabajó dentro de la fábrica, dejándome a un lado de las reuniones, no me daban órdenes ni tareas y hace un mes recibí un informe con cosas inventadas de acuerdo a mis tareas laborales, entonces respondí y después de mi respuesta me suspendieron 7 días diciendo que fue maliciosa y que el informe de mi supervisor fue perfecto. Ahora me encuentro suspendido por una falta con aviso y otra justificada con certificado de médico pero a ellos no les importó”.
Los trabajadores exigen un freno al atropello patronal y a las cesantías injustificadas pero se sienten a la deriva y desamparados en este conflicto: “La respuesta de los delegados es que hay que agradecer que no nos echen. En vez de tirar para la gente, tiran para la patronal. Estamos solos sin el apoyo del sindicato desde hace rato”.
“Es increíble la burocracia que hay en Stockl. A veces están tres quincenas sin pagarte y el agua que tomamos la traemos de una casa porque la que hay en la fábrica está contaminada”, denunció otro de los trabajadores cesanteados.
DiarioConurbano.com dialogó con Emilio Irusta, uno de los cinco delegados de la fábrica y alegó que la situación que se vive en Stockl es parte de la crisis que existe dentro de las metalúrgicas a nivel nacional: “En todos lados está complicado pero nosotros estamos tratando de mejorar la situación para que no empeore porque lo principal es mantener las fuentes de trabajo porque estamos viviendo una etapa que hace muchos años no se vivía”.
Manifestó que “no hay trabajo” dentro de la fábrica y remarcó que desde su lugar de delegado tratan de que “no se pierda el día de trabajo porque en todas las empresas la situación es similar”.
Ante las suspensiones de los trabajadores, Irusta replicó: “Nosotros denunciamos ante el Ministerio de Trabajo los abusos de la empresa porque también somos trabajadores, es la herramienta que tenemos pero usar otro camino se complica porque no queremos poner en riesgo a otros compañeros y por eso nos cuidamos entre todos”
Por último, sostuvo que los problemas con la ART “son cosas que uno no maneja porque son cosas de la empresa”.
La metalúrgica que se encuentra en el Parque Industrial de Burzaco fabrica autopartes para las marcas Toyota, Wolkswagen y Honda. Tiene una planta de alrededor de 150 trabajadores y se suma a las fábricas que cuestionan la postura de la UOM ante la falta de trabajo y la crisis dentro del sector.
