A cinco meses del asesinato de un portero en pleno centro de Monte Grande, el caso no tiene detenidos. Si bien los investigadores descartan la hipótesis del robo, tampoco tienen datos para avanzar sobre otras pistas. El crimen plantea más dudas que certezas.
“No fue un intento de robo, eso seguro. Pero tampoco está claro que haya sido alguien que se vinculara sentimentalmente con la víctima”, indicaron fuentes de la investigación a DiarioConurbano.com. Froilán Díaz, un portero de 53 años, fue hallado el 7 de marzo de este año, con un cuchillo clavado en su cuello, en su departamento de Las Heras al 100, en pleno centro de Monte Grande.
El hombre fue asesinado unas 48 horas antes de su hallazgo, ya que es aproximadamente el tiempo que los habitantes del edificio en donde trabajaba dejaron de verlo. Los investigadores intentan determinar si Díaz tenía enemigos conocidos pero los testigos que pasaron por el expediente no han aportado mucho.
El encargado del edificio vivía sólo y el cuerpo fue hallado por efectivos policiales, luego de la denuncia de los habitantes del céntrico edificio de Monte Grande.
Las puertas y las ventanas no estaban forzadas y no se registraron faltantes de elementos de valor. El cuerpo del hombre fue hallado en la cama de su habitación.
Si bien las cámaras de seguridad arrojaron algunos datos que alientas a los investigadores del caso, esto debe fortalecerse con otros elementos.
La causa se encuentra en la UFI 1 de Esteban Echeverría, a cargo de la fiscal Marcela Ruíz.
