Un complot orquestado desde el interior de penales bonaerenses quedó al descubierto en las últimas horas, luego de que investigadores judiciales y policiales detectaran que dos peligrosos delincuentes organizaban el asesinato de la fiscal de Boulogne, María Paula Hertrig, la funcionaria judicial que había solicitado sus detenciones semanas atrás.
Los acusados fueron identificados como Martín Darío Rettori (42) y Ariel Ernesto Libertini (47), quienes habían sido aprehendidos tras una denuncia presentada el 26 de agosto acusados de integrar una banda que clonaba llaves de vehículos en cocheras privadas para luego saquear las viviendas de los propietarios.
Pese a estar alojados en pabellones de máxima seguridad de distintas dependencias —Rettori en la Unidad 31 de Florencio Varela y Libertini en la Unidad 21 de Campana—, los delincuentes coordinaban la represalia a través de chats de WhatsApp, donde intercambiaban fotografías de la fiscal, de su pareja, datos de sus familiares directos y los modelos de vehículos que utilizaba habitualmente.
Allanamientos en celdas, secuestro de celulares e intervención de la DDI
El seguimiento técnico de las llamadas y el cruce de mensajes permitió frenar el ataque en etapa de planificación. Ante la gravedad de la amenaza, el fiscal general de San Isidro, Patricio Ferrari, ordenó la irrupción inmediata de la DDI de San Isidro en las celdas de ambos penales, donde se concretó el secuestro de tres teléfonos celulares que están siendo sometidos a peritajes informáticos de rigor.
Hertrig, titular de la UFI de Boulogne, había tomado alta notoriedad pública tiempo atrás al quedar al frente de la causa por el trágico fallecimiento de Ernestina Pais, atropellada por una formación del Tren de la Costa en San Isidro.
Investigación en desarrollo: La Justicia intenta determinar si los delincuentes contaban con apoyo logístico externo o sicarios en la vía pública contratados para ejecutar el atentado contra la representante del Ministerio Público Fiscal.

