En unos meses se cumplirán 10 años del asesinato del arquitecto porteño Horacio Muruaga, de 65 años, ocurrido en Villa Porá, Lanús Este. Si bien en un comienzo, todo apuntaba a los vínculos anteriores de su pareja, y se descartó la hipótesis del intento de robo, en la causa no hubo ni imputados ni detenidos. Hay un temor de que la causa se cierre así, sin culpable, pero los investigadores confían en lo que llaman la “última pista”.
Fuentes judiciales informaron a DiarioConurbano.com.ar que la causa por el homicidio de Muruaga se encuentra en la UFI 6 de Lomas de Zamora luego de estar algunos años en la UFI 8 de Lanús.
“Arrancó en Lomas, luego se trasladó a Lanús y tras un planteo de competencia, el expediente volvió a la fiscalía de origen”, explicaron las fuentes consultadas por este portal.
Muruaga fue asesinado el viernes 26 de noviembre de 2016 en Maure y Posadas, en Villa Porá, en Lanús, cuando acaba de estacionar su auto y estaba junto a su nena de 4 años, fruto de su relación con Gisela Encio, una mujer 20 años menor, que vivía en ese barrio.
“No le robaron nada por lo que no fue un intento de robo. Fueron a matarlo”, aseguraron desde un comienzo los investigadores judiciales y policiales. El arquitecto, que vivía en Recoleta pero se estaba por mudar a Lanús, fue ultimado a balazos.
Gisela Encio tenía dos hijos con los que, según contó ella a distintos medios, el hombre se llevaba bien. Ambos tenían una nena de 4 años.
Los investigadores y la familia de Muruaga siempre pusieron la sospecha en el entorno de Enciso y su ex pareja. Si bien la pesquisa comenzó por ellos, con el tiempo se fue desvaneciendo.
“El convencimiento de que el móvil no fue el robo está pero es muy difícil avanzar”, señaló a este portal una fuente allegada a la investigación.
Gisela Encio, al igual que la familia del arquitecto, desde un principio salió a reclamar justicia. En los medios, también expresó que “no le cerraba” la posibilidad de un intento de robo pero no pudo aportar mucho más.
Aquí, en medio del miedo a que la causa se cierre en los próximos meses ante la imposibilidad de hallar al asesino, es donde los investigadores confían en una pista clave que no quieren revelar pero que los alienta a seguir. “Hay una punta, todavía”, aseguran sin dar más detalles.
Más allá de eso, a medida que pasa el tiempo, las esperanzas de efectuar detenciones por el crimen de Muruaga se desvanecen. La causa – caratulada “homicidio” – se encuentra en la UFI 6 de Lomas de Zamora.