El Tribunal Oral en lo Criminal (TOC) 7 de Lomas de Zamora confirmó que el próximo 29 de junio comenzará el juicio por jurados en el que se determinará la culpabilidad o la inocencia de los tres acusados de asesinar y descuartizar a Fernando Pérez Algaba, cuyo cadáver apareció en un bolso, en un arroyo de Ingeniero Budge.
Fuentes judiciales informaron a DiarioConurbano.com.ar que en el banquillo de los acusados estarán sentados los tres principales acusados por el homicidio ocurrido en 2023: Maximiliano Pilepich, Matías Gil y Nahuel Sebastián Vargas.
El juicio por jurados estará coordinado por el juez Juan Manuel Rial, mientras que la acusación estará a cargo de la fiscal Marcela Dimundo.
El juicio se extenderá hasta el 10 de julio. El jurado estará formado por 12 ciudadanos que sólo deberán decidir si los imputados son culpables o inocentes. Luego, el juez Rial tendrá a su cargo la determinación de la pena.
Pilepich, Gil y Vargas llegarán acusados por los delitos de “homicidio triplemente agravado por ser cometido con alevosía, por codicia y por ser cometido por el concurso premeditado de varias personas, ello con el uso de arma de fuego”.
En la causa por el homicidio de “Lechuga” Pérez Algaba hay otros imputados que eligieron un debate común, y alguno de ellos analiza aceptar un juicio abreviado, acordando una pena. Se trata de Flavia Bomrad, Luis Contreras, Horacio Córdoba, Fernando Gastón Carrizo y Blanca Gladys Cristaldo (sospechada por presunto encubrimiento).
EL CRIMEN
Pérez Algaba fue asesinado el 18 de julio de 2023 en un campo de la localidad bonaerense de General Rodríguez, adonde había ido para cobrar una deuda que tenía con el imputado Pilepich, según la acusación.
El financista recibió dos balazos y su cuerpo fue descuartizado y esparcido en un arroyo Ingeniero Budge, en Lomas de Zamora.
Parte del cadáver fue encontrada dentro de una valija y una joven trans que en principio había sido imputada porque la maleta era de su propiedad, finalmente fue sobreseída y no irá a juicio.
Para los investigadores Vargas y Pilepich fueron los encargados del homicidio, mientras que durante todo el plan recibieron ayuda de otras personas.
La principal hipótesis es que fue asesinado para dejar sin efecto una deuda de 50 mil dólares que reclamaba.