Thiago Correa Medina tenía 7 años cuando una bala policial le quitó la vida en Ciudad Evita. Hoy, sus padres denuncian que la causa fue «vaciada» tras un cambio de carátula que beneficia al policía. El efectivo llega al juicio en libertad y podría recibir una pena mínima.
El 4 de junio de 2025, la vida de Fabián Correa y Daira Medina se detuvo para siempre. En una parada de colectivo en Avenida Crovara y Madrid, mientras esperaban el transporte, un proyectil impactó en la cabeza de su hijo Thiago. La bala no salió del arma de un delincuente, sino de la pistola reglamentaria del oficial Facundo Aguilar Fajardo, quien disparó 11 veces para defenderse de un robo.
Una carátula que indigna: de perpetua a 5 años
A casi un año de la tragedia, la bronca de la familia se centra en los tribunales de La Matanza. Originalmente, el fiscal Diego Rulli acusó al policía de «homicidio simple con dolo eventual», una figura que prevé hasta 25 años de cárcel. Sin embargo, el juez de Garantías Nº3, Rubén Occhipinti, modificó la calificación a «homicidio culposo» y ordenó la liberación inmediata del efectivo.
Con este cambio, Aguilar Fajardo podría recibir una condena de apenas 5 meses a 5 años de prisión. Por el contrario, los tres delincuentes que intentaron asaltarlo permanecen con prisión preventiva. «Siento que la balanza está inclinada a favor del policía. Nos trataron como basura», expresó Fabián, el padre de Thiago.
Las «mentiras» del relato oficial
La defensa de la familia, ahora encabezada por el Dr. Mariano Costa, busca que la Cámara de Apelaciones recaratule el caso como «homicidio agravado», lo que implicaría prisión perpetua. El reclamo se basa en tres puntos clave que desmienten la versión del policía:
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No hubo enfrentamiento: Los delincuentes no dispararon. El arma que tenían no estaba apta para el tiro.
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Uso excesivo de la fuerza: El oficial efectuó 11 disparos a lo largo de 60 metros.
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La distancia: Thiago estaba a casi 200 metros de distancia. El oficial disparó hacia una zona transitada sin medir las consecuencias.
«No se olviden de Thiago»
Thiago era un nene muy querido en el club Defensores Unidos de Tablada. Su madre, Daira, teme que el discurso político de «mano dura» termine apañando al responsable: «No quiero que la sociedad se olvide de lo que le pasó a Thiago por un asesino mentiroso».
Mientras la Cámara de Apelaciones define el futuro del juicio, la familia sigue esperando una señal de justicia para poder, al menos, empezar a hacer el duelo por un hijo al que una bala del Estado le arrebató el futuro.