
Comerciantes ubicados en Meeks y Garibaldi indicaron que no saben si el olor que emana proviene de las bocas de tormentas o de los desagües cloacales. “Hay mucho olor, todo el tiempo”, manifestaron los vecinos.
Por Mabel Cáceres
Cansados de reclamar a la Municipalidad de Lomas de Zamora y a la empresa Agua y Saneamientos Argentinos S.A (AySa), vecinos y comerciantes de Meeks y Garibaldi en Temperley denuncian que desde las alcantarillas emanan olores “insoportables”, desde hace ya algún tiempo.
“Acá hay olor todo el tiempo, parece que sale del desagüe fluvial. Hay rumores de que acá (señala uno de los desagües) hay una conexión de cloacas. La gente que viene a comprar al kiosco siempre se queja de los olores”, explicó Adrián, un comerciante de la zona.
Asimismo, Leonel un joven empleado de un local de fotocopias e impresiones, cercana al lugar indicó a Diarioconurbano.com que esos olores se han vuelto “normal” para la gente de la zona, desde hace mucho tiempo.
Los vecinos informaron a este portal que la zona, muy transitada todo el tiempo, ya que en esa avenida tienen sus oficinas algunas obras sociales, colegios, un conocido centro cultural y varios comercios en sus alrededores, hace más de un año que viene sufriendo esta situación.
René, otro comerciante que se sumó al reclamo contó: “La señora de enfrente todo el tiempo llama a Atención al Vecino, pero nunca vienen”.
En ese orden, Juan Manuel, personal del paso a nivel de las vías y Garibaldi, indicó que se “echan la culpa uno al otro”, refiriéndose al Municipio y a la empresa AySa. A metros de la garita, hay una alcantarilla que el empleado la levantó para indicar de dónde cree que sale el mal olor.
“Es insoportable y en algunos momentos del día, según del viento, se siente mucho más. Yo creo que por acá cerca debe haber algún taller clandestino que tira sus desechos”, apuntó.
Pegadas a las vías del ferrocarril Roca, sobre Garibaldi, se está construyendo un edificio, que probablemente cuando sus inquilinos se muden allí, tengan el mismo problema u otros. Porque además de los malos olores, los vecinos contaron que en esa esquina, apenas empieza a llover “se inundan”.
De las Bocas de tormentas o de las alcantarillas, no se sabe de dónde vienen los olores, pero todos los vecinos coinciden en que “no se puede seguir viviendo con eso”.
Pero no es el único reclamo, otros vecinos aseguran que sucede lo mismo en: Pringles y avenida Hipólito Irigoyen, Gorriti e Irigoyen, Italia y Garibaldi.
