El Monseñor de Lomas de Zamora, Jorge Lugones, advirtió que la situación en los barrios lomenses “es muy dura porque no es solo comer cada día sino que ahora los padres no pueden mandar a los chicos a la escuela, no tienen acceso a la educación y es algo de lo que el Estado no se está ocupando” e hizo hincapié sobre la situación de chicos que tienen plomo en sangre y cómo ha aumentado el número de chicos en los comedores comunitarios.
En diálogo con DiarioConurbano.com, Lugones manifestó su preocupación por la profundización de la crisis social en el último tiempo al remarcar que “es muy dura porque no es solo comer cada día sino que ahora los padres no pueden mandar a los chicos a la escuela, no tienen acceso a la educación y es algo de lo que el Estado no se está ocupando” y apuntó sobre la pérdida de puestos de trabajo formales e informales al advertir que “en este tiempo lo único que tiene estabilidad es el sector publico porque los trabajadores independientes, cuentapropista ha bajado el nivel de tarea pero los cotos de vida han aumentado”.
“Es difícil sostener la calidad de vida cuando vemos que todos los días suben los precios, la inflación no ha bajado tanto y los recursos de los sectores más vulnerables es cada vez mejor ¿Quién te compra algo que no sea comestible? La gente no tiene recursos, no tiene dinero y es todo muy difícil”, reclamó el obispo y cuestionó la iniciativa de que a los locales se le devuelva el IVA al subrayar que “en los barrios hay negocios que no tienen posnet para aceptar una tarjeta, no es tan fácil resolver una crisis pero hay que estar en la emergencia”.
En tanto, sostuvo que “siempre intenciones hay” de resolver la crisis social que atraviesa la Argentina y enfatizó: “Las buenas intenciones nos ayudan a poder proyectar y trabajar juntos, si no hubiera buenas intenciones no tendríamos esperanzas”.
Bajo la misma línea, reiteró que “es muy difícil” la realidad que viven los barrios de Lomas al contar que “en los merenderos aumentó el número de chicos, hay cada vez más demandas, hay más casos de chicos con plomo en sangre en la zona de Fiorito y Villa Albertina” y manifestó: “Todo eso nosotros nos produce una tristeza muy grande porque no vemos una salida a pesar de haber hecho contactos pero no damos abasto”.
“No tenemos tanta comunicación con la Municipalidad sobre estos temas”, advirtió Lugones al referirse sobre los casos de plomo en sangre y el aumento de los niños en los merenderos comunitarios y cuestionó: “No veo un trabajo interactuado en el área de trabajo social, quizás en los barrios, a veces, es más difícil interactuar”.
Por último, Lugones señaló que “desde hace tiempo se está trabajando en conjunto” con otras organizaciones sociales y políticas para darle una respuesta a las demanda de los sectores más vulnerables al indicar: “Desde nuestro lugar no podemos ayudar mucho y la articulación debe ser en conjunto porque hay organizaciones que trabajan en la Diócesis que no están reconocidas por nada y nosotros vemos que los sectores sociales que se visibilizan son cuatro”.
“No tenemos injerencia y nos cuesta mucho el trabajo con Desarrollo Social de nación porque no nos cumple”, cuestionó el obispo.


