La muerte de un adolescente de 13 años en un colegio de San Cristóbal (Santa Fe) desató un peligroso «efecto contagio» en distintas escuelas del Conurbano. Lapsicosis colectiva se expande a través de grafitis en los baños de los colegios y mensajes anónimos en redes sociales con un mismo y macabro aviso: «Mañana tiroteo».
Según información publicada originalmente por el periodista Federico Fahsbender en Infobae, entre el miércoles y el viernes de esta semana la Justicia de San Isidro acumuló un total de 600 denuncias vinculadas a estas amenazas.
Desborde judicial y allanamientos en zona norte
El fiscal Andrés Zárate, a cargo de la Fiscalía Penal y Juvenil de la región (que abarca desde Vicente López hasta Tigre), es quien lidera las investigaciones. La situación operativa es crítica: con 60 comisarías en la jurisdicción y cada dependencia cubriendo entre 8 y 10 escuelas, el volumen de denuncias resulta abrumador. «En un mismo colegio hay de 10 a 12 denuncias de distintos alumnos», detalló una fuente de la investigación a Infobae.
Uno de los procedimientos más recientes tuvo lugar en la Escuela de Educación Secundaria Técnica Nro 1 “Eduardo Ader” de Villa Adelina. Allí, la Policía Bonaerense aprehendió a un alumno tras individualizarlo por una historia que había publicado en su cuenta de Instagram con la supuesta amenaza.
El antecedente en La Matanza
Esta ola de intimidación pública no es exclusiva de la zona norte. La semana pasada, la DDI de La Matanza allanó la casa de un exalumno del colegio parroquial Domingo Savio de Aldo Bonzi.
El joven había enviado mensajes a un grupo de WhatsApp de estudiantes actuales advirtiendo que «iba a matar a todos los del curso, menos a los nuevos», acompañando la amenaza con fotos de armas de fuego. Según trascendió, el menor (que recibe tratamiento psiquiátrico) «suspendió» la masacre porque ese día llovía. La Justicia de Menores intervino rápidamente tras la denuncia de una madre del colegio.
De las amenazas de bomba a las de tiroteo
Este fenómeno recuerda a las clásicas amenazas de bomba en época de exámenes, un delito de intimidación pública que requiere intervención de la Justicia Federal. Un estudio realizado hace una década por el fallecido fiscal federal Federico Delgado demostró cómo estos llamados se multiplicaban a fin de año (pasando de 14 casos en mayo a 130 en noviembre). Sin embargo, el cambio de tono hacia la amenaza de «tiroteo» enciende nuevas y graves alarmas en la comunidad educativa y en las fuerzas de seguridad del Conurbano.