Comedores de Lomas aumentan raciones porque cada día se suman más familias

Desde el comienzo de la pandemia el comedor Manos Solidarias de Villa Lamadrid vio un aumento en la demanda de platos y siguieron un protocolo estricto de prevención para evitar que se aglomeren las personas en el interior. Desde hace 20 años reparten raciones de comida y en este contexto hubo un incremento de por lo menos 1000 personas 

En diálogo con DiarioConurbano.com, Isabel Vázquez, una de las fundadoras del comedor, aseguró: “Por ahora nos sigue yendo bien pero hay muchísima más gente y todos los días vienen dos o tres personas más a pedir un plato de comida. Sabemos que hay muchos comedores que están en nuestra situación y tuvieron que reforzar las raciones”. 

El comedor se vio obligado a atender desde la puerta a los vecinos que acuden por la cantidad de personas que asisten y como prevención de la transmisión. 

Además, Vázquez advirtió que el cierre de la feria afectó los puestos de trabajo de muchísimos vecinos pero también evitó la transmisión del virus. “Mucha gente que tenía los puestos se quedó sin ingreso. Tal vez algunos trabajan a traves de internet. A la feria viene gente de todos lados y si no se hubiera cerrado, seríamos Brasil”, manifestó la mujer. 

Antes de la pandemia, Manos Solidarias atendía cerca de 2000 personas y ahora esta repartiendo para 2700. “Tuvimos que duplicar el alimento porque no se le puede decir que no a la gente, en estos momentos tenemos que compartir todo lo que podamos”, contó Vázquez.

El comedor está abierto de lunes a viernes de 8 a 17 hs. Por la mañana reciben los tuppers y a partir de las 12.30 comienzan a repartirlos. Según lo relatado, en el comedor no hubo casos positivos de covid-19 aunque en el barrio se manifestaron cerca de 15 casos. “Con todos los cuidados que hay que tener nos vamos arreglando, con barbijo, guantes, mucha lavandina y alcohol con agua. Prevenimos y desinfectamos todas las viandas por más que nos las entreguen limpias”, explicó una de las fundadoras del comedor.

Vázquez también explicó que el cuartel noveno es uno de los más afectados económicamente por la pandemia debido a que muchos tenían puestos en la feria La Salada, la cual está cerrada desde marzo.

“En nuestro barrio decirle a la gente que no salga es imposible. El que alquilaba volvió a la casa de sus padres porque no puede pagarlo. Sin embargo valoramos lo del IFE y las medidas económicas estatales”, planteó la mujer.