Una decisión judicial desató una ola de indignación en la zona sur del Conurbano y en el partido de Tigre. Yésica Loreley Quevedo (41), la vecina de Lomas de Zamora que atropelló y mató a un trabajador mientras manejaba alcoholizada, recuperó la libertad tras pagar una caución real de $3 millones.
El hecho ocurrió el pasado domingo 28 de diciembre, a las 7 de la mañana, en las cercanías de Nordelta. La víctima, Ramón Oscar Olivera (49), se dirigía a su trabajo de mantenimiento cuando fue embestido por la camioneta Jeep Renegade de Quevedo. Olivera, quien estaba esperando su primer hijo, murió en el acto.
Alcohol y exceso de velocidad: un combo letal
La situación procesal de Quevedo es sumamente comprometida, aunque el juez Walter Saetone (Garantías N°5 de Tigre) consideró que puede esperar el proceso en libertad:
- Alcoholemia positiva: Tenía 0,63 g/l de alcohol en sangre. Cabe recordar que en la provincia de Buenos Aires rige la ley de Alcohol Cero.
- Antecedentes viales: La camioneta de la imputada registraba siete infracciones previas, todas por exceso de velocidad en territorio bonaerense.
- Imputación: La causa está caratulada como «Homicidio simple», un delito que prevé penas de 8 a 25 años de prisión.
El desgarrador pedido de la familia
«Esta persona le robó la vida a mi hermano y nos la robó a todos. Él trabajaba 15 horas por día, era sano y estaba esperando a su bebé. Hizo todo bien», lamentó la hermana de la víctima. La familia de Olivera cuestiona que, pese a las pruebas contundentes y el estado de ebriedad, la conductora haya podido «comprar» su libertad ambulatoria por un monto que consideran irrisorio frente al daño causado.