La iniciativa solidaria realiza con una impresora 3D “manos de juguete para que los chicos jueguen” y en pocos meses ya llevan entregadas cerca de una decena de forma gratuita. En diálogo con DiarioConurbano.com, Gerónimo Cabrera, impulsor junto a su padre del gesto solidario, contó cómo fueron los inicios, que los impulsa a realizar la tarea y aseguró que no reciben dinero bajo ningún concepto porque buscan generar una “pandemia solidaria” con las familias de los niños a los que les cambian la vida.
Si bien la tarea solidaria se inició hace pocos meses, Gerónimo Cabrera, un joven de 18 años oriundo de Banfield, ya lleva más de diez “juguetes” entregados, algo que enfatizó en aclarar ya que lo que fabrica con su impresora 3D junto a su padre tiene un destino lúdico para los más chicos y no un sentido motriz puro.
La primera prótesis fabricada con éxito fue para Ciro, un chico de Buenos Aires, pero luego vinieron una para Olivia, una niña marplatense de 2 años; otra para Miranda de esa misma ciudad, que fue estrenada hace pocos días, y muchas más que les cambia la vida a los pequeños a quienes les llega.
Gerónimo relató que “de caprichoso” le pidió una impresora 3D a su papá Guillermo poco antes del boom que se generó con los spinners. A partir de ahí comenzó a crear algunos modelos y a conocer las posibilidades de la máquina, pero un día su padre le comentó que vio un documental de cómo se imprimían prótesis con la misma y todo cambió aunque en un principio el no entendía la propuesta.
“La herramienta ya la tenemos, ya te cumplí un capricho a vos, ahora vos cumplime uno a mí”, recuerda que le dijo su papá, otrora bombero voluntario, en el momento que todo comenzó y fue el disparador para que él mismo comience la investigación para adentrarse de lleno al mundo del diseño 3D pese a la poca información accesible sobre la materia.
“Se lo planteó mi viejo para ayudar, siempre dio una mano haciendo donaciones económicas a hogares y comedores, pero encontró la variante y en vez de donar plata a algún lugar donamos manos y no aceptamos donaciones”, indicó Gerónimo sobre el motivo que los empuja a realizar la tarea.
Mientras estudiaba modelos sencillos, la propuesta se puso en marcha y recibió los primeros pedidos de ayuda de parte de chicos con la necesidad de una prótesis. Si bien no pudo cumplir con la rigurosidad utilitaria que requiere un mecanismo de semejantes características, Gerónimo se las ingenió para crear un “juguete” que cumple la misma función, es versátil y casi con la misma durabilidad que una prótesis formal.
Uno de los casos que lo movilizó fue el de Miranda, una nena de 5 años de Mar del Plata que por un problema congénito necesitaba la continuidad de su antebrazo, algo que Gerónimo reveló fue un “desafío” porque solo había hecho manos pero ella necesitaba además un brazo.
El reto, además, fue doble porque no sólo se adentró en terreno desconocido sino que además tenía que cumplir con algunos requisitos estéticos pedidos por la niña como el color, que debía ser violeta.
“La primer mano que me salió es horrible, no se lo pone un nene o una persona grande ni a palos y con un color feo, un blanco medio gris”, comentó sobre los primeros pasos sobre los que debió evolucionar.
Una vez que cumplió con los requisitos, se la llevó a Miranda y quedó conmovido: “Esa fue la entrega que más me pegó, porque es una nena hermosa”, confesó al tiempo que reveló como toda la familia de la niña le agradeció y se emocionó con el gesto hasta llegar a las lágrimas de sus abuelos. “Es muy fuerte ver que a tu nieta de cinco años le falta la mano y llega un pibe de Buenos Aires para dársela”, remarcó sobre la situación.
Por otra parte, Gerónimo consignó que la ayuda que realiza solo busca un fin solidario, ya que no aceptan pagos por el artefacto ni donaciones monetarias, algo que su familia aclara muy bien en la web donde describen su trabajo y en donde quienes lo necesiten pueden ponerse en contacto: www.tedoyunamanosolidaria.com.ar.
En su lugar piden que lo que consideran que podrían pagar por el dispositivo sea donado a una entidad de bien público, ONG o comedor. “Queda feo discriminar a alguien porque tiene plata, por eso lo que me querés dar a mi dásela al Garrahan o a algún lado, yo te estoy ayudando a vos y vos al mismo tiempo estás ayudando a otra persona”.
De ésta forma, Gerónimo señaló que se crea una “pandemia solidaria”, como tituló su madre a la hora de catalogar la conexión de ayuda entre todos los eslabones de esa cadena ya sea con dinero o con trabajo.
Ésta idea surgió luego de otra entrega que realizó en Mar del Plata, una ciudad que lo sorprendió por la cantidad de casos que existen de niños que, por diversos problemas, necesitan de una de sus creaciones y es un punto en donde ya regaló media docena de ellas venciendo el descreimiento que hay ante la solidaridad desinteresada.
Gerónimo ya entregó cerca de una decena y en agenda tiene proyectado continuar cambiándole la vida varios chicos más e incluso tomar un desafío mayor para hacerlo con algunos adultos que ya lo contactaron, para continuar propagando solidaridad en cada gesto.
FOTOS: La Capital MDQ / Te Doy Una Mano


