Un regreso a casa habitual se transformó en una verdadera pesadilla para una mujer y su pequeño hijo en el partido de Avellaneda. El violento episodio trascendió públicamente en las últimas horas a través de una impactante filmación de las cámaras de seguridad vecinales. La víctima resistió el asalto a golpes en el suelo y logró salvar su vehículo, aunque vivió minutos de extrema agonía al perder de vista a su hijo.
El hecho delictivo ocurrió el pasado viernes 29 de mayo sobre la calle Salcedo al 1200. Allí, una vecina identificada como Brenda arribaba a su domicilio e intentaba ingresar su motocicleta cuando fue repentinamente interceptada por dos delincuentes armados que la atacaron con total violencia.
Forcejeo en el piso y piñas en la mandíbula
En los registros fílmicos se observa cómo la mujer decidió oponer resistencia al asalto, forcejeando cuerpo a cuerpo sobre el asfalto contra los dos atacantes. A raíz de la inesperada defensa de la damnificada, los ladrones se vieron cercados por el tiempo y finalmente escaparon a la carrera sin lograr llevarse la moto. Sin embargo, detrás del video que se viralizó rápidamente en las redes sociales, se esconde un dramático trasfondo familiar: Teo, el hijo de 11 años de la víctima, presenció el inicio del ataque y tuvo que correr por su vida.
A pocos días de celebrar su cumpleaños, Brenda relató el calvario psicofísico que le toca atravesar tras la golpiza. “Estoy como puedo, me cuesta mucho salir. El sábado cumplo 33 años y es la primera vez que me pasa esto. Realmente es nuevo para mí, la pasé mal», confesó quebrada por la angustia en diálogo con la señal televisiva TN.
La vecina detalló las secuelas físicas que padece tras haber defendido su herramienta de transporte frente a los malvivientes: «Sigo lesionada, con moretones en todos lados. La mandíbula me duele porque uno me dio una piña. No puedo decir que estoy bien, porque mentalmente no lo estoy”.
El «protocolo de emergencia» que salvó al menor
El momento más crítico y desesperante de toda la secuencia ocurrió cuando la mujer perdió de vista al menor en medio del violento forcejeo contra los asaltantes. Según explicaron los protagonistas, la familia ya había pautado de antemano un estricto “protocolo” de emergencia doméstico para saber cómo actuar en caso de ser sorprendidos por un hecho de inseguridad en la vía pública.
El niño de 11 años cumplió la directiva familiar a rajatabla, aunque el desenlace inicial generó momentos de profunda incertidumbre. «Siempre le dijimos que si algún día pasaba algo, él corra y busque refugio. No pensé que lo iba a hacer, pero reaccionó como le dijimos siempre», explicó la madre.
Movido por el pánico, Teo corrió tres cuadras seguidas sin mirar atrás en busca de auxilio. “Se refugió en una persona a la que le agradezco un montón. Los vecinos lo fueron a buscar, pero fueron cinco o seis minutos en los que yo no sabía dónde estaba. Le gritaba ‘Teo, Teo’, los vecinos me agarraban para que no me vaya, pero no sabía para dónde se había ido. Pensé que había entrado a la casa», concluyó la víctima sobre los minutos más oscuros de la noche, mientras las autoridades policiales analizan las cámaras para identificar a los agresores.
