Horas difíciles atraviesa el espacio de La Libertad Avanza en Quilmes, luego de la renuncia del concejal Ricardo Rij a la presidencia del bloque, a menos de dos semanas de asumida la misma, en un hecho que le valió el mote de «traidor» y un expreso pedido de renuncia por parte del partido violeta. «De traicionar al vecino no se vuelve», reza el comunicado.
Inesperadamente, luego de haber asumido la presidencia del bloque el pasado 23 de junio, el concejal Ricardo Rij presentó este jueves una nota ante el HCD quilmeño donde expresó su renuncia al bloque de La Libertad Avanza para conformar «Renovación Quilmeña«, el monobloque con el que aspira a completar el año y medio de mandato restante en el HCD.
Si bien no se hicieron públicos hasta el momento los motivos por los cuales Rij decidió apartarse del espacio comandado por Estefanía Albasetti a nivel local, off the record circula la versión de que el edil quilmeño habría tenido un acercamiento con el massismo algo que de hecho, más allá del nombre del unibloque elegido por Rij, encuentra cierta continuidad en el comunicado posterior del bloque libertario donde se denuncian «prácticas habituales de compra y venta de voluntades políticas del kirchnerismo y del massismo«.
«Por respeto a la voluntad popular, le exigimos que haga entrega de la banca que obtuvo bajo el nombre y los valores de este espacio», subraya el escrito que fue compartido por la coordinadora libertaria quilmeña.
Cabe mencionar que Albasetti quedó oficializada como coordinadora del espacio libertario en marzo pasado, lugar otrora ocupado por Daniel Rolón, quien asumió su banca tras ser electo en los comicios de medio término. Este hecho, parecía haber finalizado con las tensiones dentro del armado quilmeño, sin embargo la salida de Rij hace crujir nuevamente al espacio que tras la ruptura quedará con 4 ediles propios: Sabrina Morguen, Daniel Rolón, Leandro Goria y Estefanía Albasetti.
La fractura libertaria, además de beneficiar al oficialismo que tendrá una oposición más atomizada en el Concejo, representa el primer golpe contundente a la conducción de Albasetti que no logró evitar la fuga de su compañero de banca y exhibe la fragilidad del armado a cerca de un año de las elecciones generales del 2027.


