El intendente de Lomas de Zamora, Federico Otermín, y la ministra de Ambiente de la provincia de Buenos Aires, Daniela Vilar, presentaron el programa Impulsoras de la Comunidad, una iniciativa del Gobierno de la Comunidad para mejorar el derecho a la alimentación y fortalecer el acompañamiento a las familias en situación de vulnerabilidad social en un contexto nacional donde la situación alimentaria y nutricional de la población infantil constituye una problemática estructural. Del lanzamiento, que se realizó en el Teatro del Municipio, también participaron la jefa de Gabinete, Sol Tischik, la secretaria General, Aldana Scillama, el secretario de Ambiente, Sebastián Cuccia, la subsecretaria de Soberanía Alimentaria, Ayelén Lemos, y la diputada provincial Eva Limone.
En el marco de la puesta en marcha de la jornada, Otermín resaltó que “frente a un Gobierno nacional que solamente busca impulsar intereses extranjeros que quieren llevarse nuestros recursos, en Lomas decidimos impulsar a la comunidad, porque vendrán tiempos mejores pero para eso tenemos tareas y desafíos para encarar en el aquí y ahora con amor, cuidando a las familias y defendiendo el futuro”.
“Este programa busca transmitirles a las familias, fundamentalmente a las mamás, que no están solas, que en Lomas hay un Gobierno de la Comunidad que tiene el compromiso de acompañarlas para que puedan cumplir con lo que cualquier madre desea que es que sus hijos puedan comer bien y ser felices en este lugar que los vio nacer”, añadió por su parte Daniela Vilar.
Mediante este proyecto, el Municipio se propone ejecutar una estrategia territorial orientada al acompañamiento sociosanitario y alimentario de personas gestando y de niños y niñas de 0 a 5 años residentes de Lomas de Zamora, entendiendo que la gestación y la primera infancia constituyen etapas fundamentales para el desarrollo integral y la construcción de trayectorias de salud a lo largo de la vida. Se enmarca en una perspectiva de seguridad alimentaria y contempla distintas líneas de acción, entre las que se destacan la realización de visitas domiciliarias para la medición de datos antropométricos y recolección de datos sociodemográficos, el acompañamiento y seguimiento a las familias destinatarias por parte de las impulsoras designadas, el desarrollo de talleres comunitarios de educación alimentaria y promoción de hábitos saludables y el acceso a controles de salud trimestrales de manera obligatoria
Asimismo, se implementará una Libreta Única de Cuidado Alimentario como herramienta que permitirá sistematizar información vinculada a controles antropométricos, seguimiento nutricional, controles de salud y observaciones relevantes sobre las condiciones alimentarias y de cuidado.
Del mismo modo, el programa incorpora una perspectiva de género, reconociendo que las tareas de cuidado y organización comunitaria vinculadas a la alimentación recaen mayoritariamente sobre las mujeres. En este sentido, el fortalecimiento del rol de las impulsoras busca reconocer y potenciar el trabajo comunitario desarrollado históricamente en los barrios por las “Manzaneras”, promoviendo la participación territorial y el fortalecimiento de redes de cuidado comunitario. Por ello, las Impulsoras estarán distribuidas territorialmente en los 14 CGM y compartirán, tanto en cada ciudad como a nivel distrital, distintas instancias de encuentros para poner en común las experiencias y promover el intercambio de herramientas, diagnósticos y estrategias de abordaje comunitario y las situaciones relevadas serán canalizadas y abordadas mediante un esquema de seguimiento y articulación con las distintas áreas del Municipio.
Desde el punto de vista de la Soberanía alimentaria, Impulsoras de la Comunidad retoma los aportes conceptuales desarrollados por el Ministerio de Ambiente de la Provincia de Buenos Aires a través de la colección Construyendo Ambientalismo Popular, enfoque que reconoce el valor estratégico de las huertas urbanas y comunitarias como dispositivos socioambientales capaces de fortalecer el acceso a alimentos frescos y de calidad, promover prácticas alimentarias saludables, generar instancias de participación comunitaria y favorecer procesos de educación ambiental y alimentaria.
