Tras el tropiezo en el debut ante Mirassol en tierras brasileñas, Lanús sabía que no tenía margen de error en sus presentaciones como local. El equipo de Mauricio Pellegrino cumplió con la premisa: tras vencer a Always Ready, este martes derrotó por 1 a 0 a Liga de Quito y mantiene intacta la ilusión en la Copa Libertadores.
Con este resultado, el Granate alcanzó las seis unidades en el Grupo G, recuperando el terreno perdido en el inicio del certamen y cerrando la primera rueda como uno de los líderes de la zona.
Un triunfo trabajado
El encuentro ante los ecuatorianos no fue sencillo. Si bien Lanús tuvo el control de la pelota durante gran parte del trámite, volvió a evidenciar dificultades en la estocada final. El equipo del Sur todavía siente la ausencia de un referente de área y extraña los goles de Rodrigo Castillo, recientemente vendido al Fluminense tras la conquista de la Recopa Sudamericana.
Sin embargo, la insistencia tuvo su premio. A los 28 minutos del segundo tiempo, Marcelino Moreno, el jugador más desequilibrante del local, «frotó la lámpara» y envió un centro preciso para la llegada de Agustín Cardozo. El volante, que ingresó libre por el segundo palo, definió cruzado para desatar el festejo en Guidi y Cabrero.
Final con aguante
Una vez en ventaja, el partido cambió su fisonomía. Con Liga de Quito volcado al ataque en busca de la igualdad, el Granate encontró espacios para ampliar la diferencia de contragolpe, pero la falta de puntería le impidió liquidarlo antes.
En los minutos finales, el conjunto de Pellegrino se replegó y supo aguantar las embestidas del equipo visitante para asegurar tres puntos fundamentales. Ahora, Lanús mira a todos desde arriba y se perfila con firmeza para pelear la clasificación a los octavos de final.