El crimen de Mauro Fabián Molina, el policía asesinado durante una emboscada frente a una pollería en Isidro Casanova, destapó una trama de impunidad y complicidad familiar que indigna a La Matanza. En las últimas horas, la Justicia ordenó la detención de Celsa Amarilla (61), madre del principal sospechoso, acusada de ser partícipe primaria del homicidio y de encubrir a los asesinos.
El aguantadero familiar
Según consignó Infobae, el operativo, llevado a cabo por la DDI local en una vivienda de la calle Las Amapolas en Ciudad Evita, culminó con el secuestro de la Volkswagen Amarok gris que los delincuentes utilizaron para el atraco. La camioneta tenía pedido de secuestro activo desde diciembre de 2024.
Para el fiscal de Homicidios Adrián Arribas, la participación de la mujer fue clave. Los registros de cámaras confirmaron que la Amarok salió de su casa a las 11:19 (minutos antes del crimen) y regresó exactamente a las 11:49.
Pero lo que agravó la situación de Amarilla fue lo que ocurrió puertas adentro: «Hicieron todo frente a sus narices. En su casa le hicieron las modificaciones a la camioneta: pintaron las llantas con aerosol, la limpiaron para borrar huellas y le colocaron un barral», detallaron fuentes del caso.
El «prófugo de la tobillera»
El autor material de los tres disparos que terminaron con la vida de Molina está identificado: es Arnaldo Andrés Aquino (42), hijo de la mujer detenida.
El prontuario de Aquino es el fiel reflejo de la «puerta giratoria». El delincuente había sido condenado a 14 años de cárcel por intentar asesinar a un policía federal en El Palomar durante un tiroteo en 2021. Sin embargo, un tribunal de Morón lo benefició con prisión domiciliaria y monitoreo del Servicio Penitenciario Bonaerense (SPB) debido a que en aquel enfrentamiento recibió un tiro en la pierna que le dejó secuelas para caminar.
Justamente, esa renguera evidente fue lo que permitió a los investigadores identificarlo rápidamente en los videos del asesinato de Molina en Isidro Casanova.
Mientras la madre permanece tras las rejas por su complicidad y sus constantes contradicciones al ser interrogada, Aquino se arrancó la tobillera y se encuentra intensamente buscado por las fuerzas de seguridad.