Detrás de cada ladrillo que levanta Johanna, una joven madre de 32 años radicada en el barrio Cortejarena, en la localidad de La Reja, partido de Moreno, hay una historia de resiliencia. La mujer se cargó al hombro de forma solitaria la ampliación edilicia de su vivienda con un objetivo impostergable: terminar la habitación propia para su hija Brisa antes del próximo 9 de agosto, fecha en la que la menor celebrará su cumpleaños de 15.
En diálogo con la señal televisiva C5N, Johanna detalló las circunstancias familiares que las llevaron a afrontar este desafío solas: “El papá de mi nena falleció cuando ella tenía 9 años. Si bien teníamos un proyecto a terminar, nos dejó con un living, un baño y un comedor”. Actualmente, madre e hija comparten las dependencias de la planta baja, pero la adolescente mantiene el anhelo de contar con su espacio personal. “Quiero darle ese sueño antes de su cumpleaños”, remarcó la mujer, a quien se la puede ubicar y contactar en las plataformas digitales a través del usuario @shohamunoz.
Un oficio heredado en la sangre y ahorros de toda la vida
Johanna heredó los conocimientos de la construcción directamente de su padre, un oficio que, según relata, lleva en la sangre desde su infancia, cuando junto a sus hermanos ayudaba en las refacciones de la casa donde creció. «Mi papá me dio la seguridad de tener esa idea», recordó con orgullo. Aunque nunca ejerció la albañilería de forma profesional, esa base técnica, sumada a los ahorros que logró consolidar durante sus años de desempeño laboral en estaciones de servicio, le permitieron levantar las paredes, adquirir los cerámicos y acopiar el material para la estructura del techo.
La vecina de Moreno demostró una gran destreza para optimizar los recursos económicos y abaratar los costos de la mano de obra. “Yo hacía las estructuras de la casa, la base con hierro y hormigón. Les decía: ‘¿Cuánto me cobrás?’. Me decían $500 mil, y yo les retrucaba: ‘¿Y si te hago la base yo?’. Ahí me bajaban a $200 mil», describió sobre las negociaciones con los techistas. Su padre, quien actualmente trabaja en una empresa de mantenimiento y padece de una hernia de disco, le pidió colaboración para arreglos en su propio hogar; una tarea que Johanna asumió que realizará como devolución, pero recién después de cumplirle el sueño a Brisa.
Campaña solidaria: Para concretar la meta antes del 9 de agosto, el esfuerzo autónomo de Johanna requiere del apoyo comunitario. Aunque ya logró comprar los cerámicos del cuarto, el cielorraso y recibió una donación de pintura, todavía le falta lo más grueso de la obra: arena, cemento y materiales específicos para las terminaciones del revoque y la colocación de los pisos, además de no contar con muebles para equipar el nuevo ambiente.
Datos para colaborar con la causa
Frente a este escenario, y mientras se encuentra en la búsqueda activa de un nuevo empleo que le permita registrar ingresos fijos, se abrió una instancia de articulación solidaria para quienes puedan aportar materiales de construcción o asistencia económica.
Las autoridades y allegados informaron que cualquier tipo de donación monetaria, por mínima que sea, puede transferirse de forma directa al alias joha.caro69, correspondiente a una cuenta bancaria del Banco Nación, con el fin de apuntalar el empeño y el sacrificio de esta madre trabajadora del Conurbano.
