Una experiencia de transformación social y profunda sensibilidad humana floreció en el corazón del sistema penitenciario regional. Personas privadas de su libertad alojadas en el Pabellón 7 de la Unidad Penitenciaria Nº 40 de Lomas de Zamora lograron concretar la publicación de su primer libro, un hito que corona casi siete años ininterrumpidos de talleres colectivos de lectura y escritura. El material no solo vio la luz en formato papel, sino que los autores y sus coordinadoras tuvieron la histórica oportunidad de presentarlo de forma oficial en la última edición de la Feria Internacional del Libro de Buenos Aires.
En un contexto de encierro estricto, los internos se sumergen semanalmente en la lectura de cuentos, novelas, canciones, poesías y relatos históricos. A partir de esa base cultural, investigan, debaten y reflexionan sobre la realidad actual, analizando tanto sus propias trayectorias como las ajenas. Esas historias personales se volvieron ficción o no ficción, confesiones autobiográficas y relatos imaginados o escuchados que estremecen por su crudo realismo en las páginas de «Escritos desde la cárcel», el título que da nombre a la obra.
Autores clásicos como compañía en la vulnerabilidad
Durante las jornadas de taller, las páginas de Jorge Luis Borges, Julio Cortázar, el Martín Fierro o la literatura contemporánea de César González se convirtieron en herramientas de compañía, aprendizaje y escape mental.
“Siempre creí que la literatura abre mundos, te invita a soñar, a buscar y qué mejor que privados de su libertad se animen a soñar y buscar nuevas libertades. Me interesó la propuesta porque quizás eran derechos a los que no tenían acceso directo; personas que por lo general crecen en situaciones con condiciones de extrema vulnerabilidad, con falta de educación y falta de trabajo”, remarcó Ana María Noto, quien junto a Mara Portaz se desempeña como tallerista a cargo del pabellón literario en la Unidad 40.
Ambas profesionales desarrollan una tarea estrictamente voluntaria en el marco del programa provincial Pabellón Literario para la Libertad, coordinado por el Ministerio de Justicia y Derechos Humanos bonaerense. La propia cartera estatal fue la encargada de organizar una charla especial en la Feria del Libro para difundir las producciones de los internos. Según los lineamientos del programa, cada unidad penal de la provincia debe contar con al menos un pabellón literario activo, un dispositivo que en la actualidad nuclea a alrededor de 4.000 personas en toda la jurisdicción.
Una edición autogestiva y solidaria
La génesis del libro surgió de una necesidad de equiparación. “Fuimos el primer pabellón en la Provincia y éramos los únicos que no teníamos libro, entonces empezamos a recopilar los escritos», detalló Noto respecto al proceso de selección de los textos.
La materialización de la obra artística también conllevó una veta cooperativa y de economía social. La editorial seleccionada para llevar adelante la impresión es una imprenta recuperada que trabaja bajo el formato de cooperativa de trabajo, lo que les permitió acceder a un presupuesto equivalente a la mitad del valor de mercado que venían relevando. En esta primera etapa se imprimieron 60 ejemplares que se están comercializando al costo. Los organizadores adelantaron que planean lanzar una segunda tirada a la brevedad para garantizar la continuidad de la distribución comunitaria.
Para las coordinadoras, el resultado final del material escrito posee un valor enriquecedor insoslayable. «Permite descubrir costados humanos de las personas privadas de la libertad. Hay historias, hay humanos, hay biografía y hay muchos derechos vulnerados antes de llegar al penal, en su infancia y en su adolescencia», concluyó la tallerista, reivindicando a la literatura como un puente de inclusión y reparación subjetiva frente a las realidades más complejas del Conurbano.
