Carlos Alberto Avalos Vallejo fue detenido por la Policía Federal en Parque San Martín. Aprovechando la confianza que tenía con las familias, atraía a las víctimas a su casa. Tras descubrirse los estremecedores abusos, los vecinos le incendiaron la vivienda y el agresor intentó esconderse.
Un caso que genera tanta conmoción como repudio sacude al partido de Merlo. En las últimas horas, efectivos de la División Homicidios de la Policía Federal Argentina (PFA) detuvieron a un hombre acusado de protagonizar uno de los peores casos de pedofilia registrados en la región durante los últimos años.
El detenido, identificado como Carlos Alberto Avalos Vallejo, es un albañil de origen paraguayo imputado por violar y corromper a al menos seis menores, de entre 12 y 17 años. Entre las víctimas se encuentra un niño que padece un retraso madurativo.
La causa, que avanza a cargo del fiscal Fernando Siquier Rodríguez de la UFI N°6 de Morón, investiga una serie de hechos aberrantes que se habrían perpetrado a lo largo de una década, puntualmente entre marzo de 2014 y octubre de 2024, en la vivienda del acusado ubicada en la localidad de Mariano Acosta.
Un engaño macabro y amenazas de muerte
El modus operandi del agresor se basaba en la cercanía. Según indicaron fuentes de la investigación, Avalos Vallejo era vecino y se mostraba como un amigo cercano de los padres de las víctimas, todos pertenecientes a la comunidad paraguaya del barrio.
Valiéndose de esa confianza, lograba que los menores fueran a su casa con la excusa de mirar televisión o quedarse a dormir. Una vez allí, les ofrecía caramelos para ganar su atención y luego perpetraba los ataques.
El expediente detalla un nivel de violencia extrema: el acusado no solo abusaba de los chicos, sino que los obligaba a tener relaciones entre ellos. Para garantizar el silencio, los aterrorizaba amenazándolos con un machete o un rifle, asegurándoles que si contaban lo que ocurría, asesinaría a sus padres y hermanos.
El descubrimiento y la captura
El calvario salió a la luz cuando una de las víctimas comenzó a manifestar profundos trastornos de aprendizaje. Ante esta situación, sus padres decidieron consultar a un psicólogo. Fue el especialista quien detectó signos compatibles con abuso sexual, lo que derivó en la primera denuncia judicial.
A partir de allí, el silencio se rompió y otros niños revelaron haber sufrido situaciones idénticas. La indignación y el dolor se apoderaron de las familias, a tal punto que un grupo de vecinos se organizó e incendió la casa de Avalos Vallejo en Mariano Acosta.
Tras la pueblada, el albañil huyó del barrio y se refugió en la casa de un sobrino en la zona de Parque San Martín, también en Merlo. Fue en ese domicilio donde, tras una serie de tareas de inteligencia, los agentes de la PFA lograron ubicarlo y detenerlo este viernes para ponerlo a disposición de la Justicia.
