La comunidad de Lomas de Zamora demostró que los lazos solidarios en los barrios siguen más vivos que nunca. Guillermo Toth (63), el querido herrero de Temperley que se encontraba al borde del desalojo y la total desprotección junto a sus cinco perros rescatados, logró conseguir una vivienda gracias a una conmovedora red de ayuda que movilizó a cientos de vecinos y se viralizó en las redes sociales.
“Mis vecinos son increíbles. Jamás en mi vida esperé tanta generosidad», destacó Guillermo, visiblemente emocionado por el rotundo giro que dio su destino en las últimas horas, permitiéndole esquivar la crudeza de quedarse sin un techo en las vísperas del invierno.
Una situación angustiante en un galpón de Condarco
Hasta hace pocos días, la realidad de Toth era sumamente compleja. Se encontraba viviendo y trabajando en un precario galpón alquilado sobre la calle Condarco. Sin embargo, la recesión golpeó de lleno a su oficio: los pedidos de herrería disminuyeron de forma drástica y sus ingresos se pulverizaron al punto de no poder afrontar más los costos de la renta.
«Me quedé sin plata y no me puedo jubilar hasta fines del año que viene. Fui a muchas entrevistas laborales, pero en todos lados me dijeron que soy muy viejo», se había lamentado el vecino en diálogo con medios locales cuando la orden de desalojo ya era inminente.
A la angustia de no tener adónde ir se le sumaba su mayor preocupación: el destino de sus cinco perros, a quienes considera sus «chicos». Al enterarse de que el herrero y sus mascotas terminarían en la vía pública, los vecinos de Temperley activaron una campaña solidaria virtual que rápidamente escaló a los canales de televisión y diarios regionales, generando una fuerte corriente de empatía.
El llamado esperado y la mudanza comunitaria
La solución llegó desde el lugar menos pensado pero más cercano. Una vecina de la zona, con quien Guillermo solía cruzar saludos cotidianos cada vez que paseaba a sus mascotas, se enteró de la urgencia a través de la difusión mediática y no dudó en comunicarse con él para ofrecerle una alternativa.
Se trataba de una propiedad ubicada en la vecina localidad de José Mármol, partido de Almirante Brown. La vivienda se encontraba deshabitada y la propuesta fue concreta: habitarla sin pagar alquiler a cambio de que Guillermo la fuera poniendo en condiciones, dado el estado de abandono en el que estaba. El herrero aceptó de inmediato y, el pasado fin de semana, una cuadrilla de vecinos de Lomas se organizó con camionetas y herramientas para concretar la mudanza de forma colectiva.
De las paredes de cemento al verde del jardín
Hoy, ya instalado en su nuevo destino, la realidad de Guillermo y sus animales es radicalmente distinta. «Mis chicos están chochos porque ahora tienen un parque y están gran parte del día afuera. Es hermoso porque pasaron de un galpón cerrado de cemento a un jardín con pasto», celebró el trabajador.
Pese al alivio, el herrero sabe que debe continuar activo para subsistir. Con el oficio incorporado desde los 15 años, su próximo objetivo es reactivar la actividad productiva. «Sigo necesitando trabajar, así que le voy a pedir permiso a la dueña para montar el taller de herrería en el fondo de la casa. Hay gente del barrio que ya me está contactando para pedirme presupuestos y quiero ir para adelante», concluyó Guillermo, agradecido con una comunidad que este fin de semana volverá a visitarlo para terminar de limpiar y refaccionar su nuevo hogar.
