A los 12 años, Antonella Sotero dio sus primeros pasos con la pelota entre varones en las canchas del Club La Perla de Temperley, en una época donde eran muy pocas las nenas que encontraban un espacio para jugar. Aquellos primeros partidos en el club de barrio del sur del Conurbano fueron la semilla de una carrera impresionante que la llevó a la Primera División de Racing Club, a disputar una final de la Copa Libertadores y a vestir la camiseta de la Selección Argentina de futsal.
«Mis primeros pasos en el fútbol fueron a mis 12 años, ya grande, porque en ese tiempo no había muchas chicas que jugaran; entonces arranqué en un club de barrio a jugar baby con los varones», recordó la deportista lomense.
Aunque tras sus inicios en La Perla tuvo un receso obligado por los prejuicios de la época —»a mi papá mucho no le gustaba que juegue al fútbol», detalló—, la disciplina volvió a cruzarse en su vida gracias a una convocatoria de una entrenadora de Independiente.
La llegada a la Academia y la consagración internacional
En 2017, empujada por la insistencia de su amiga Celeste Pomar, Antonella se animó a probarse en el futsal de Racing Club. A pesar de contar con poca experiencia en la disciplina de pista, quedó en la Tercera División y en tan solo un año dio el salto al plantel superior.
«Cuando llegué a Primera sentí que ya era muy profesional. Aunque en ese momento el futsal no lo fuera, Racing siempre se manejó como si lo fuera, así que tenía que estar a la altura», relató. Tras años de perseverancia en los torneos de la AFA, el máximo reconocimiento internacional llegó en 2024, cuando alcanzó junto a sus compañeras la histórica final de la Copa Libertadores.
Ese despliegue en la Academia le abrió las puertas de la Selección Argentina Mayor: «Sentí una felicidad enorme. Es lo que uno siempre desea como deportista, llegar y poder vestir la camiseta de Argentina. Para mí fue un privilegio y lo sigue siendo cada vez que hay una convocatoria», expresó con orgullo.
Sueños pendientes y mensaje a las pibas: Pese a sus logros, Sotero no se conforma y va por más: «Me quedan cositas por cumplir, como tener mi apellido en la camiseta de la Selección o salir campeonas de la Libertadores con Racing». Mirando a las nuevas generaciones de Temperley que hoy sí cuentan con escuelitas femeninas, dejó un mensaje directo: «Que nunca dejen de insistir, que todo llega cuando le ponés esfuerzo, y que tienen la suerte de ver a muchas chicas que eligen este deporte hermoso».

