Efectivos de la Policía Federal Argentina (PFA) lograron detener en el partido de San Vicente a un pai umbanda acusado de haber manipulado, torturado y violado de forma sistemática a una mujer y a sus hijas, en Glew. El sospechoso, sobre quien pesaba un pedido de captura activo de carácter nacional, era intensamente buscado por el delito de «Abuso sexual con acceso carnal, agravado por la convivencia preexistente con una menor de edad».
De acuerdo con las constancias asentadas en el expediente judicial, el calvario de las víctimas se extendió de forma ininterrumpida entre los años 2018 y 2021. En aquel entonces, la madre del grupo familiar se encontraba atravesando una reciente y conflictiva separación de su pareja cuando conoció al agresor, debido a que se lo presentaron en el entorno íntimo como el novio de su hija mayor.
Falsas promesas religiosas y reclusión en Glew
Aprovechándose del estado de vulnerabilidad emocional de la familia, el falso líder espiritual logró ganarse rápidamente la confianza de todos los integrantes de la casa. Primero comenzó a quedarse a dormir de forma esporádica y, finalmente, se mudó de manera permanente a la propiedad familiar, ubicada en la localidad bonaerense de Glew.
En ese contexto residencial, el acusado persuadió de forma elocuente a todo el grupo de que, a través de sus conocimientos y prácticas de religión, iba a poder ayudarlos a salir adelante y superar de forma definitiva los problemas económicos y afectivos que atravesaban. Sin embargo, una vez instalado bajo el mismo techo, el andamiaje protector se transformó en una trampa de terror: el sujeto comenzó a abusar sexualmente y de forma violenta de las mujeres de la casa, entre las cuales se encontraban menores de edad.
Si las víctimas oponían resistencia o no accedían de forma sumisa a sus recurrentes exigencias sexuales, el imputado las sometía a feroces castigos físicos que incluían golpes de puño y azotes con diferentes objetos contundentes en todo el cuerpo. Además, las planillas policiales detallan que el hombre aplicaba torturas psicológicas y ambientales que incluían la privación estricta de alimentos y del sueño, el aislamiento total de sus entornos afectivos y una restricción severa de su libertad para salir a la vía pública.
Severos signos de sumisión y detención federal
La mujer damnificada recién se animó a radicar la denuncia penal ante las autoridades correspondientes varios meses después de que el agresor decidiera retirarse de la finca por sus propios medios. Tras finalizar el calvario, las víctimas debieron ser asistidas de urgencia por peritos psicológicos y médicos judiciales, quienes dictaminaron que presentaban severos signos de violencia física, cuadros de sumisión extrema, naturalización del abuso intrafamiliar, baja autoestima, aislamiento social y una marcada dependencia afectiva respecto del captor.
La instrucción de la causa quedó radicada bajo la órbita de la Unidad Funcional de Instrucción y Juicio (UFI) N.º 9 del Departamento Judicial de Lomas de Zamora, especializada en Violencia de Género y Delitos Contra la Integridad Sexual. La fiscal a cargo le encomendó de forma expresa las tareas de localización a la División Búsqueda de Prófugos de la PFA.
Tras desarrollar discretas tareas de inteligencia criminal, seguimientos civiles y vigilancias encubiertas en el terreno, los efectivos federales lograron identificar el nuevo paradero del prófugo. El operativo de captura se concretó sobre la Avenida Presidente Perón al 4400, en la localidad de Alejandro Korn, donde el sujeto fue interceptado en la vía pública y reducido de inmediato sin darle tiempo a ensayar una fuga. El peligroso detenido quedó alojado en los calabozos a disposición formal del Juzgado de Garantías N.º 5 de Lomas de Zamora, bajo la tutela del juez Matías Manuel Ocampo.
