Los jueces del Tribunal Oral Nº 3 de Quilmes dictaron veredicto y condenaron a Gastón Tabares a la pena de 12 años de prisión, tras hallarlo penalmente responsable del homicidio de su compañero de vivienda, cuyo cadáver fue encontrado oculto dentro de un colchón en el arroyo Las Piedras.
La sentencia se dio a conocer en los tribunales penales; de esta manera, los magistrados impusieron una pena intermedia entre los 14 años de cárcel que había solicitado el fiscal de juicio, el doctor Andrés Nieva Woodgate, y el mínimo legal de 8 años que había requerido de forma subsidiaria la defensa oficial. A Tabares lo sentenciaron por “homicidio simple”.
Las pruebas que ratificaron la condena
Durante el debate oral quedó plenamente acreditado el plan criminal llevado adelante por Tabares para acabar con la vida de la víctima, Rubén García y hacer desaparecer el cuerpo en la zona límite entre Quilmes y San Francisco Solano.
El tribunal validó el plexo probatorio presentado por la fiscalía, sustentado en tres pilares clave:
- Cámaras de seguridad: Registros fílmicos de Quilmes Oeste que mostraron el ingreso de la víctima a la vivienda compartida, de la cual nunca volvió a salir por sus propios medios.
- Ocultamiento de pertenencias: El hallazgo de las muletas que utilizaba la víctima para desplazarse, las cuales Tabares había intentado esconder entre los pastizales del patio trasero de la propiedad.
- Confesión extrajudicial: El testimonio de los pesquisas policiales que intervinieron en los rastreos iniciales, ante quienes el imputado terminó quebrando el silencio y aportando las indicaciones para localizar los restos.
El macabro hallazgo en el cauce del arroyo
El caso criminal, que conmovió a los vecinos de la región por la frialdad de su ejecución, se había iniciado a partir de la denuncia por desaparición radicada por la pareja de la víctima.
Tras una semana de búsqueda en aquel período, bomberos voluntarios y buzos policiales retiraron el cuerpo del arroyo Las Piedras el 4 de septiembre de 2024. Los restos presentaban un minucioso trabajo de ocultamiento: estaban envueltos en cal para acelerar la descomposición, cubiertos con sábanas y una frazada, introducidos a presión dentro de un colchón, y finalmente tapados con una lona plástica en el interior de una bolsa de arpillera.
Fuente: Datajudicial.com.ar
