Un sargento de la Policía Bonaerense fue asesinado a balazos tras ser emboscado por delincuentes mientras participaba de un allanamiento contra el narcotráfico en el partido de Florencio Varela. El uniformado recibió un impacto certero en la zona del cráneo en medio de un caótico tiroteo desatado en un sector de descampados.
La víctima fatal fue identificada oficialmente por la Jefatura Departamental como Facundo Giménez, de 31 años, quien cumplía funciones operativas en las filas de la Comisaría Quinta del mencionado distrito. A pesar de las maniobras de reanimación cardiopulmonar practicadas por sus propios camaradas en el terreno y su posterior traslado de urgencia hacia las guardias del Hospital Mi Pueblo, los médicos del centro asistencial no pudieron revertir el cuadro y constataron su deceso.
Megaoperativo en un búnker de drogas en Pico de Oro
De acuerdo con la reconstrucción efectuada por los detectives judiciales, el cruento episodio de sangre ocurrió ayer en horas de la noche en las inmediaciones del barrio Pico de Oro. En ese perímetro, más precisamente en un búnker de comercialización de estupefacientes emplazado sobre la intersección de las calles La Haya y Ginebra, las fuerzas de seguridad provinciales ejecutaban un megaoperativo táctico.
Las órdenes de irrupción domiciliaria habían sido emitidas por el titular de la Unidad Funcional de Instrucción (UFI) N.º 1 de Florencio Varela, el fiscal Darío Provisionato, en el marco de una rigurosa causa penal que le venía siguiendo los pasos a una peligrosa banda dedicada a la venta de estupefacientes bajo la modalidad del narcomenudeo.
Para asegurar el éxito del procedimiento, efectivos del Grupo Táctico Operativo (GTO) de la seccional Quinta coordinaron un despliegue cerrojo junto al personal de apoyo de las comisarías Primera, Segunda, Tercera, Cuarta y Sexta de la jurisdicción. Sin embargo, al momento de adentrarse de forma pedestre en una zona de descampados y tupida vegetación, las cuadrillas policiales fueron recibidas a los tiros por los sospechosos, originándose un feroz intercambio de disparos en la oscuridad de la noche que terminó impactando en el sargento Giménez.
Tres detenidos con armas, cocaína y marihuana
A los pocos minutos del enfrentamiento, y tras blindar el perímetro con el arribo de nuevos patrulleros de la región, los uniformados lograron cercar y detener a tres sospechosos en el lugar del crimen, entre los cuales se encuentra un menor de tan solo 15 años de edad. Los restantes imputados poseen 26 y 28 años, respectivamente, y quedaron formalmente a disposición de las fiscalías intervinientes.
Durante las correspondientes requisas de urgencia en el búnker de cañaverales, los policías lograron secuestrar armas de fuego de diverso calibre, dosis de estupefacientes preparadas para la venta rápida y una mochila operativa que el grupo utilizaba cotidianamente para salir a distribuir cocaína y marihuana fraccionada en las barriadas periféricas.
Complejidad en los peritajes balísticos: Voceros vinculados a los tribunales informaron que hasta el momento la autoría material del crimen se les atribuye de forma conjunta a los detenidos, debido a las dificultades técnicas para determinar con exactitud científica el calibre del proyectil que mató al suboficial. “El cuerpo de la víctima presentaba orificio de entrada y de salida. Al tratarse de un escenario criminal complejo, con un denso cañaveral y pastizales altos, las tareas de la Policía Científica para hallar la bala servida en la tierra serán sumamente difíciles”, precisó una fuente judicial ligada al expediente, mientras la fuerza policial despide con profundos honores institucionales los restos del sargento caído en cumplimiento del deber.
