El ingenio de los delincuentes para concretar entraderas suma un nuevo y preocupante capítulo que mantiene en alerta a los vecinos. En los últimos días, se multiplicaron los reportes sobre una novedosa modalidad de robo: el «cuento del tío» del celular rastreado por GPS.
La maniobra es tan simple como intimidatoria. Un grupo de personas se presenta en la puerta de una vivienda, muchas veces de forma prepotente y agresiva, asegurando haber sido víctimas de un asalto reciente. Con un teléfono en mano, le reclaman al dueño de casa que el GPS del dispositivo robado marca exactamente esa dirección y exigen que se los devuelvan o que los dejen pasar a buscarlo.
En otros casos, según alertaron los propios vecinos a través de videos difundidos en redes sociales, los ladrones adoptan una postura amable, simulan estar desesperados y lucen una apariencia completamente confiable para que la víctima baje la guardia y les abra la puerta en un acto de empatía.
La recomendación: puerta cerrada y al 911
El único objetivo de esta puesta en escena es lograr que el propietario destrabe la puerta para irrumpir por la fuerza y desvalijar la propiedad.
Frente a la viralización de estos casos, la recomendación de los especialistas en seguridad y de las redes vecinales es tajante: nunca abrir la puerta, sin importar si las personas se muestran violentas o inofensivas. La indicación es mantener el acceso cerrado, no entrar en discusiones y comunicarse de inmediato con el 911 para que un móvil policial se acerque a identificar a los sospechosos.


