Al cumplirse 9 del femicidio de Anahí Benítez, y luego de dos juicios orales con un solo condenado, una fiscalía de Lomas de Zamora aún investiga a dos sospechosos de haber participado de privación ilegítima de libertad que terminó con el abuso y crimen de la adolescente en la Reserva de Santa Catalina.
Fuentes judiciales informaron a DiarioConurbano.com.ar que la fisca de Lomas de Zamora María Claudia Sánchez lleva delante la investigación de la Banda del Gordo Mani, una banda que comercializaba droga en la zona de Parque Barón y que algunos testimonios de la causa y ratificados en el segundo juicio oral señalan como la responsable del secuestro y privación ilegal de Anahí Benítez.
La causa reúne elementos del expediente original, de los surgidos en el segundo juicio oral y de los recolectados por la fiscal Sánchez, de la UFI 9 de Lomas, donde está radicada ahora la investigación.
Hasta el momento, según informaron las fuentes consultadas por este portal, hay dos imputados que aún no fueron llamados a indagatoria: C.D. y C.N. El primero de ellos – según varios testimonios – sería el propietario del vehículo que muchos testimonios indican como el que “levantó” a Anahí Benítez antes de su secuestro y femicidio.
Con mucho silencio alrededor, el avance de esta causa es la única esperanza para dar con los otros responsables del femicidio que conmocionó al país. Los que conocen un poco el caso están seguros que Marcelo Villalba – el único condenado por el caso – no actuó sólo.
Según se determinó La adolescente fue vista por última vez el 29 de julio de 2017 cuando salió de su casa de Parque Barón, en Lomas de Zamora, para dar un paseo y el 4 de agosto su cadáver fue encontrado desnudo, con lesiones cortantes y golpes en la cabeza, enterrado en la Reserva Natural Santa Catalina.
La autopsia determinó que fue estrangulada, que le habían suministrado drogas y que, en esas condiciones, había sido abusada.
Tras un primer juicio anulado por irregularidades severas en el que se condenó a Marcos Bazán y a Marcelo Villalba, se realizó otro debate oral en que se absolvió al primero y se volvió a condenar al segundo. En este debate, surgieron durísimos cuestionamientos a la instrucción que parecen explicar por qué a 9 años la impunidad sigue sobrevolando el caso.
