Un grupo de 20 personas encapuchadas intentó incendiar la casa del director del Parque Finky, Alejandro Almeida, ubicada en Turdera, el sábado por la noche. Los agresores justificaban su accionar en que había calles de esa zona de Lomas de Zamora annegadas por la intensa tormenta del fin de semana. “Fue un hecho raro, organizado y muy violento. Nunca ocurrió algo así. Fue un escrache organizado”, sostuvo el jefe de Gabinete de Lomas, Guillermo Viñuales, quien repudió lo ocurrido.
Según pudo saber DiarioConurbano.com los cerca de 20 encapuchados se acercaron el sábado por la noche a la vivienda de Almeida, director del Parque Finky, en Turdera. Tras los primeros insultos, las personas comenzaron a arrojar piedras, basura y hasta combustible para intentar incendiar la vivienda.
El funcionario que se encontraba en su casa vivió momentos de tensión. “Aparentemente, la gente decía estar enojada porque en Turdera había agua acumulada. Pero ese día habían caído más de 100 milímetros en todo Lomas de Zamora y en ningún lugar la gente actuó de esa manera”, explicó Viñales en contacto con DiarioConurbano.com, a la vez que insistió en el carácter organizado del ataque al funcionario municipal.
Con respecto al final del ataque, contó que “las personas se dispersaron porque llegó la Policía porque si no no sabemos cómo podría haber terminado”
“Alejandro Almeida es considerado por los mismos vecinos de la zona como un gran luchador ya que siempre está y estuvo al pie del cañón para defender la causa Finky, la ecología y la problemática hídrica”, destacó Viñuales en su cuenta de Instagram. Tras relatar lo ocurrido el sábado a la noche, aseguró: “Esos NO son vecinos. Son patoteros”.
“Seguramente tanto ustedes como nosotros se preguntarán cual fue la razón para realizar semejante «escrache organizado». El motivo era responsabilizarlo por las inundaciones que sufrió Turdera ante el diluvio de más de 110mm de agua en apenas unas horas”, continuó el jefe de Gabinete.
En tanto, opinó que el director del Finky “padeció una operación organizada con premeditación”.
“Sin dejar de entender a todos los vecinos que sufrieron las consecuencias de precipitaciones con valores históricos y en la búsqueda de seguir solucionando los problemas hídricos del barrio se aceptan críticas, opiniones y disenso pero nunca la violencia cobarde y premeditada. ¿20 patoteros con palos, capuchas y bombas molotov representan a los vecinos de Turdera? ¿O fue algo organizado e injusto?”, se preguntó Guillermo Viñuales.
