El docente de la Universidad Nacional de Lomas de Zamora y presidente de la delegación de Esteban Echeverría del Centro de Estudios para la Promoción de la Igualdad y la Solidaridad (CEPIS), Alejandro Cruz, celebró que la Autoridad de la Cuenca Matanza Riachuelo (ACUMAR) haya tomado cartas en el reclamo de cientos de vecinos del partido contra la actividad contaminante de la avícola Cresta Roja y haya procedido con su clausura y revisión de las instalaciones. «Queremos que esto finalice como corresponde, no es algo descabellado luchar para que los vecinos y los propios trabajadores puedan respirar aire puro«, subrayó.
Tras una semana de la clausura realizada por la ACUMAR, Cruz confirmó a DiarioConurbano.com.ar que este jueves autoridades del organismo se apersonaron en la planta para realizar las inspecciones correspondientes del proceso productivo que se lleva a cabo en la planta. Cabe recordar que desde hace al menos 5 años, la planta elabora harina para la producción de alimento balanceado para perros, cuyo proceso sería el principal responsable de generar el nauseabundo olor.
«Hay personas que tienen que suspender sus actividades por el olor nauseabundo que genera. Profesores de Educación Física que se ven obligados a suspender las clases porque los alumnos se le ponen a vomitar por el olor, gente que tiene que poner un trapo mojado por debajo de la puerta para que el olor no pase«, sostuvo.

Acta de infracción labrada por el Municipio de Esteban Echeverría contra la planta de Cresta Roja.
Lo cierto es que tras una reunión sostenida con autoridades municipales, entre ellas el subsecretario de Gobierno, Alejandro Bonomo, el pasado 2 de marzo se logró avanzar con la sanción por parte de la Municipalidad y tan solo un día después, con la clausura dictada por el organismo ambiental. No obstante, a pesar del avance registrado en la lucha, Cruz mencionó que los vecinos permanecen en completa alerta ante posibles incumplimientos por parte de la planta propiedad del Grupo Tres Arroyos.
«La empresa no ha generado ninguna modificación significativa desde que firmó el acta de compromiso por este mismo tema en 2022. Al día de hoy, tras la clausura, los vecinos están alerta porque han visto humo y las chimeneas funcionando pero, afortunadamente, era el personal del ACUMAR que se encontraba verificando el proceso de cocción y vertido de afluentes», señaló.
En ese sentido, Cruz remarcó que la lucha de los vecinos no es contra los alrededor de 700 trabajadores que se desempeñan en la fábrica, sino que la misma apunta a que el Grupo GTA Wade asuma una mayor responsabilidad social y solucione el daño ambiental que afecta a más de 300 mil vecinos de Esteban Echeverría. «No podemos caer en una falsa dicotomía acá. La empresa no puede poner como escudo a sus trabajadores. Los trabajadores tienen y deben seguir cobrando mientras la planta reacondiciona su sistema de producción. Queremos que la empresa tenga responsabilidad social con los trabajadores y con el Ambiente«, indicó.
De cara a lo que viene, el titular de la seccional del CEPIS Echeverría manifestó sus expectativas con el informe que la propia ACUMAR desarrolla desde 2022 sobre la situación de la planta y destacó que todo fue posible gracias a la organización y persistencia de los vecinos del distrito que se sumaron al reclamo. «La problema existía y se pudo comenzar a avanzar gracias a la lucha visualizada en las redes y a la organización de los vecinos que se comprometieron con esto», aseveró Cruz y añadió: «Vamos a ver como termina esto, esperamos que se resuelva en favor de la demanda de los vecinos. Sólo pedimos poder respirar aire puro».