La concejal de Almirante Brown por el FpV-PJ, María Rosa Martínez, afirmó que la despedida del histórico sindicalista gráfico y ex titular de la CGT de los Argentinos, Raimundo Ongaro, “pareció una convocatoria a la unidad de todos los sectores del campo popular”. En el velorio, estuvieron presentes sindicalistas de diversas corrientes internas de las centrales obreras y dirigentes políticos de diversas extracciones, entre ellos la ex presidenta Cristina Fernández de Kirchner.
Los restos de Ongaro, quien murió el lunes en su casa de Los Polvorines, en el municipio bonaerense de Malvinas Argentinas, fueron velados este martes en la histórica sede de la Federación Gráfica Bonaerense «La Gráfica»), cuyos destinos condujo durante casi medio medio siglo.
Martínez estuvo presente en el velorio y destacó la presencia de dirigentes de distintos espacios políticos. “Pareció una convocatoria a la unidad de todos los sectores del campo popular”, sostuvo la edil, en diálogo con DiarioConurbano.com.
En tanto, destacó que la presencia de Cristina Fernández le dio “aún más reconocimiento a esta despedida a un ejemplo del sindicalismo de lucha y resistencia como fue Raimundo Ongaro”.
La concejal peronista afirmó que “la diversidad de dirigentes que despidieron a Raimundo demostró su grandeza y la potencia de su legado, que interpela a cada dirigente, en especial en este contexto político”.
Por su parte, el secretario general del gremio gráfico, Héctor Amichetti, expresó que “para los compañeros gráficos ha sido un día de dolor pero también de enorme reconocimiento para un luchador como Raimundo Ongaro”.
En contacto con este portal, subrayó la importancia de la presencia de dirigentes que “pueden pensar distinto pero respetan y valoran el legado de Ongaro”. Y resaltó que el dirigente fallecido “fue un ejemplo de resistencia durante la dictadura de Onganía que lo llevó a estar preso. Un sufrimiento que incluyó el asesinato de su hijo”.
“Cristina nos dejó su impresión de lo que para ella significó el modelo de sindicalismo de liberación que representó Raimundo Ongaro”, contó Amichetti.
Por otra parte, el titular de los gráficos consideró que “la unidad del campo popular y del movimiento obrero, específicamente, debe darse detrás un programa concreto de propuestas y acciones”. Y agregó: “hoy, ante medidas antipopulares que se imponen, tenemos que apelar a la unidad de quienes defendemos los intereses de los trabajadores y de los más humildes”.
Además de la ex presidenta Cristina Kirchner, estuvieron el ex jefe de Gabinete de Ministros, Juan Manuel Abal Medina; el ex ministro de Trabajo, Carlos Tomada; el ex senador Oraldo Britos; el ex diputado nacional Carlos Gdansky; el ex presidente de Aerolíneas Argentinas, Mariano Recalde y su padre, el abogado laboralista y diputado por el Frente para la Victoria, Héctor Recalde, y el ex legislador radical cercano al kirchnerismo, Leopoldo Moreau.
Por el ámbito sindical estuvieron además de De Gennaro y Pepe, Sergio Palazzo y Eduardo Berrozpe (bancarios); Hugo Godoy (ATE); Horacio Ghillini (Sadop); Carlos Minucci (Personal Superior Luz y Fuerza); Carlos Barbeito Molineros; Osvaldo Ladarola (Telefónicos) y Hugo Melo (UOM-La Matanza), entre otros.
En 1968, durante la dictadura del general Juan Carlos Onganía, Ongaro creó la CGT de los Argentinos, como consecuencia de la ruptura de la central obrera que impulsó el metalúrgico Augusto Timoteo Vandor, ante la posibilidad cierta de perder la conducción.
Ongaro respaldó, en 1969, desde su posición en la CGTA el alzamiento obrero de El Cordobazo, una protesta obrera que devino en un estallido social que puso en jaque al gobierno de Onganía.
Tras esa gesta obrera fue detenido junto a dirigentes como Agustín Tosco, Elpidio Torres, y al recuperar su libertad daría su respaldo al movimiento Peronismo de Base.
En septiembre de 1974, impulsó desde Tucumán la creación de una Coordinadora de Gremios en Lucha que apoya la lucha de los trabajadores de los ingenios azucareros en esa provincia.
Su oposición al gobierno de María Estela Martínez de Perón determinaría que en 1975 fuera detenido y puesto a disposición del Poder Ejecutivo Nacional en el marco del Estado de Sitio.
En prisión recibió la noticia del asesinato de uno de sus hijos, Alfredo Máximo, a manos de la Triple A, y un intento de secuestro de otro de ellos.
Pese a su negativa, y tras gestiones de sus familiares pudo dejar el país e iniciar un exilio que concluiría con la llegada de la democracia.