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Lanús, tierra de tradición peronista, le hace guiños al macrismo entre internas del PJ

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El intendente Díaz Pérez decidió imprimirle ritmo a su reelección y elevó el perfil con el respaldo de la Casa Rosada. Julián Álvarez ratificó, en un acto con abogados, su candidatura. Y Gagino se siente cómoda en su trabajo territorial. Las internas en el Frente Renovador parecen no tener fin, y se convirtieron en un peso para la alicaída imagen de Massa en el distrito. Grindetti aprovecha el desconcierto peronista y recorre junto a Macri el distrito aunque no logra aún acercarse a la cima de las preferencias.


PANORAMA // Por Ariel Maciel

El escenario de dispersión del peronismo en Lanús no tiene precedentes. Quizás haya que cruzar Uriarte y remontarse ocho años atrás para ver una pelea interna en el PJ que le abra una ventana a la oposición no peronista. Es parte de la arriesgada jugada que le imprimió el oficialismo, sus aliados, algunos ex socios y otros que siempre estuvieron en la vereda de enfrente aunque con el sello del partido gobernante.

Darío Díaz Pérez, el hombre que marcó la historia en ese distrito del sur del Conurbano bonaerense al desbancar a Manuel Quindimil en 2007, es el hombre a correr del sillón de Intendente. Lejos de darse por vencido, el ultrakirchnerista está decidido a ir por la reelección aunque prometió que será su última batalla electoral. Conoce la historia y no quiere convertirse en quien fue su principal contrincante: Manolo.

Muchos dirigentes y analistas le plantearon su final político local. Le aconsejaron una retirada diplomática. Sucede que el jefe comunal mantenía una relación estrecha con el ex presidente Néstor Kirchner, a quien visitaba semanalmente en Olivos para analizar la realidad bonaerense. Después de la muerte del líder, los lazos con la Casa Rosada nunca más volvieron a ser los mismos.

Pero cierto es que Cristina Kirchner no lo abandonó. Envió a Diego Bossio al distrito, lo puso en primera fila del acto que se transmitió en cadena nacional con el anuncio de aumentos en la ayuda escolar para los participantes del Progresar. Al lado de Patricio Mussi, un mimado por la Presidenta. El intendente de Berazategui y el titular de la Anses sueñan con la Gobernación provincial. Ambos se mostraron con Díaz Pérez en esta semana. Para algunos, casualidad; para otros, necesidad mutua. Nadie crece en el Conurbano sin aliados de peso.

¿Por qué Díaz Pérez quiere mantenerse en el municipio? “Cuando llegó había un 30% de cloacas y hoy ya hay un 80 por ciento. El otro Lanús tenía 17.600 baches, y hoy sólo 3.500. La administración estaba en terapia intensiva, y ahora no tiene deudas ni conflictos por salarios ni basura”, dicen los números que muestran en el palacio de la avenida Hipólito Yriigoyen.

“Nos perdimos cuatro años de gestión mientras estuvo Néstor de presidente y Manolo no le pedía obras. Ahora que el municipio camina, dejame jugar cuatro años con la cancha abierta”, confiesa entre los cercanos políticamente.

Julián Álvarez llegó con alto perfil mediático. Un camporista furioso que busca desde hace meses hacer pie territorial. Tiene buena instalación entre los profesionales porque proviene del mundo del Derecho. Es la piedra en el zapato de Díaz Pérez, se muestran juntos pero se desconfían. Saben que de una confrontación interna en el FpV surgirá uno de los dos que estará con altas posibilidades de quedarse después de 2015.

Pero esa interna aún cuenta con más protagonistas. Mabel Gagino es una concejala que representa al Movimiento Evita en Lanús. Su trabajo es inverso al candidato tradicional que tiene alto conocimiento y estructura. Su inversión política está en llevar al centro, en hacer visible, el trabajo territorial que despliega el Evita, rasgo característico de este espacio de paladar negro kirchnerista.

Recorre calles, reparte volantes, se rodea de jóvenes y pide ideas. Esquiva las promesas y, con naturalidad, sortea la contradicción de ser oficialista pero criticar al intendente. “El vecino de Lanús quiere hablar con sus dirigentes, tenerlos cara a cara. Así crecieron y lo demuestran en su relación con el club, entre los comerciantes, en la solidaridad e identificación vecinal. Hace años que se sienten solos”, analiza la precandidata.

Existe un caso particular: Omar López. Representante de la Ola Naranja de Scioli, este dirigente de poca empatía propagandística, está arraigado como opción en las boletas de cuartos oscuros. Fue el heredero del voto Quindimil leal, que le permitió tallar en las negociaciones y colarse como concejal aunque le falta tranco para aspirar a más.

Encima, el apellido del maestro de intendentes, como lo conocían a Quindimil, reapareció. Noelia, hija de Manolo, es concejal y está apadrinada por el senador José Luis Pallares para lograr desbancar a Díaz Pérez desde el Frente Renovador. El legislador provincial supo ser socio del jefe comunal y conoce sus fortalezas y debilidades.

Pero, aunque parezca un juego de reveses, su pelea más intrincada no es con su ex, sino con su actual colindante partidario. Mantiene una cerrada pelea con Nicolás Russo, el ex presidente de la entidad granate, que fue seducido por Massa y desairó a Macri. Pero tiene una fuerte resistencia dentro del massismo local. Muchos creen que la interna del FR en Lanús dejará muchos heridos y “nunca” se lograría la suma de votos de los dos candidatos para octubre. “Traicionar será acompañar al otro candidato”, advirtieron desde uno de los espacios en estricto off the record pero aventurando una huida de votos.

De atrás llega Néstor Grindetti, ministro de Hacienda de Macri en la Ciudad, y referente de la Tercera Sección Electoral. Es una cara conocida por los vecinos que encuentran una combinación de eficiencia en su gestión porteña y transparencia en su imagen. Ese respaldo lo viene recibiendo en cada elección, en donde con la soledad de la boleta corta logró superar el piso y darle representación al PRO en el temido y deseado, a la vez, Conurbano bonaerense.

Su puerta fue visitada por diversos dirigentes peronistas, radicales y de otras fuerzas locales. Algunos consideran que es la salida de escape a las fuertes disidencias dentro del peronismo lanusense.

Con experiencias de años, desde Lomas de Zamora cuentan historias. Cuando el peronismo se dividió en 1999 dejó la Intendencia en manos de la Alianza. La segunda vez, en 2007, presentó cinco listas y la Coalición Cív
ica arañó la Jefatura comunal
. El beneficiado fue el entonces intendente Jorge Rossi, que superó su debilidad con pequeñas fortalezas dispersas.

Algunos se esmeran en emparentar a Díaz Pérez con Rossi aunque no llegue a ser un elogio para el actual intendente de Lanús. Ante tantas peleas internas que podrían generar incertidumbre, podría vencer el dicho popular: más vales malo conocido que bueno por conocer.

Aunque otros, temen que un eventual arribo de Grindetti al comando municipal le ponga fin a la dinastía peronista del distrito y que no siga el destino aliancista lomense sino que se cumpla la leyenda mexicana del alacrán de Durango, que cuenta que el joven Juan fue encarcelado por asesinar por error a una mujer. Luego de siete años de cautiverio, lo trasladaron a la celda de la muerte, llamada así porque ningún preso amanecía con vida después de la primera noche de estadía. Pero Juan, que sólo pidió como último deseo doce velas, un banco y fósforos, descubrió con la luz la presencia de un gran alacrán. Lo atrapó con su sombrero y lo mantuvo dentro aprisionado por el banco. Cuando los enfermeros fueron a buscar el cadáver, se encontraron con Juan vivo. Gracias a su perspicacia, fue liberado y la celda se bautizó San Juan.

Internas y la voz popular. Las alternativas de un Lanús que vive al rojo (granate) vivo.


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