En medio del ruido permanente de la interna peronista en la provincia de Buenos Aires, comienzan a tejerse las primeras precandidaturas tentativas para ocupar el sillón que Axel Kicillof dejará en 2027 para ir – como todo indica – por la sucesión de Javier Milei.
Desde hace algunas semanas, un grupo de intendentes del Conurbano se viene mostrando en distintos puntos de la Provincia, en recorridas solitarias o bien en actos del Kicillof. Se trata de Federico Otermín (Lomas de Zamora), Gastón Granados (Ezeiza), Nicolás Mantegazza (San Vicente), y Federico Achaval (Pilar). A ellos, se les comenzaron a sumar Julián Álvarez (Lanús) y Gustavo Menéndez (Merlo).
Fuentes ligadas a estos jefes comunales aseguran que la idea es generar un armado bonaerense que “asegure la continuidad del peronismo en 2027 y sea un pilar para la candidatura presidencial de Axel”.
Lo que no admiten en on pero no descartan en off es que detrás de esos dirigentes asoma un dirigente que maneja bien la alta exposición como también el ostracismo al que se auto condenó desde diciembre de 2023. Se trata de Sergio Massa. Nadie descarta hoy que ese armado de intendentes sea el sostén para llegada del ex ministro de Economía a la Gobernación.
Eventualmente, en esta jugada, el compañero de fórmula sería – aseguran – “un joven intendente del sur del Conurbano”.
Desde La Cámpora – cuya relación con Kicillof sigue siendo muy tensa -, no ven con malos ojos este armado. Sin embargo, no depositan toda su confianza en él. Por eso, el plan del diputado Máximo Kirchner sigue siendo proponer en la mesa de negociación final el nombre de la diputada provincial e intendenta en uso de licencia Mayra Mendoza (Quilmes) para integrar una fórmula de sucesión provincial.
Mayra es una de las que ganó por más amplio margen en 2023 y encabezó el triunfo del peronismo en su distrito en setiembre pasado, aún con durísimas críticas al desdoblamiento implementado por el Gobernador. Otro dato que le juega a favor es el “cupo femenino” en la fórmula provincial ya que podría reemplazar a la vicegobernadora Verónica Magario.
Si bien mantiene una muy buena relación con los intendentes que encabezan la movilidad, Kicillof teme que en esa jugada lo dejen solo en su carrera por el sillón de Rivadavia. “Quieren blindar la Provincia y que Axel pelee solo arriba”, se quejó un dirigente del MDF.
Ante esta sospecha y la necesidad de tener nombres de peso para sentar a una eventual mesa de negociación, Kicillof mandó a posicionar a su ministro de Infraestructura, Gabriel Katopodis, y al histórico intendente de La Plata, Julio Alak. El grupo de intendentes axelistas que se sumarían a esta movida para equilibrar fuerzas se completaría con dos hombres fuertes del Conurbano sur: Mariano Cascallares (Almirante Brown) y Jorge Ferraresi (Avellaneda).
Más allá de los posicionamientos internos, de todos los sectores coinciden en un punto: el próximo gobernador debe ser un intendente o un ex intendente. “Desde Duhalde que no hay uno de los nuestros”, masculló por lo bajo un jefe comunal.
Los jefes comunales saben que tienen la llave del triunfo del peronismo en la provincia de Buenos Aires y lo demostraron claramente en setiembre pasado. Un mes después quedó en evidencia, también, qué ocurre cuando los corre a un costado en las decisiones.
A un año y medio de las elecciones de 2027, mientras el Gobierno de Milei atraviesa por más problemas internos que externos, el peronismo bonaerense se alista para retener la Provincia y apuntalar la jugada presidencial de Axel Kicillof. Aunque faltan 18 meses, una eternidad en Argentina.