Un comerciante que el martes último mató de dos disparos a un ladrón ingresó a robar, junto a 5 cómplices, a la vivienda de su padre, en la esquina de Uriarte y la avenida Yrigoyen, en Remedios Escalada, permanece aprehendido por el delito de portación ilegal de arma de guerra. Este jueves vence el plazo para que el fiscal decida si lo libera o el amplía la acusación y lo deja detenido.
La clave del caso está en la reacción del aprehendido, identificado como Julián Cortella, de 42 años, ya que utilizó un arma de un amigo, sin documentación, y los dos disparos ingresaron por la espalda del delincuente abatido. Según como el fiscal Patricio Lo Schiavo interprete los hechos la acusación podría quedar como está o ser una legítima defensa, lo que le permitiría recuperar la libertad, o acusarlo de homicidio, por lo cual el comerciante quedaría detenido.
Otro de los datos es que, si bien hay testimonios que indican con claridad que más de un delincuente llevaba armas de fuego, los peritos no comprobaron la existencia de disparos, más allá de los realizados por Cortella. El fiscal que interviene en el caso ens Patricio Lo Schiavo, de la UFI 7 de Lomas de Zamora.
“Este jueves el fiscal debe determinar si libera o deja detenido a este hombre que por ahora sólo prestó declaración indagatoria por el delito de portación ilegal de arma de fuego”, indicaron fuentes judiciales a DiarioConurbano.com.
Según los informantes, el hecho ocurrió el martes alrededor de las 17, en un chalet de dos plantas situado en la esquina de la avenida Hipólito Yrigoyen y Pedro Uriarte, en la localidad de Remedios de Escalada, en Lanús, propiedad del padre del comerciante, identificado como Carlos Cortella (77). La vivienda está justo en el límite con Banfield.
En momentos en que el jubilado acababa de realizar tareas de jardinería en el frente de la vivienda y se encontraba junto a su cuidador terapéutico de nacionalidad peruana, un grupo de entre tres y seis delincuentes irrumpieron en el interior del inmueble con fines de robo.
De acuerdo al testimonio del cuidador, René Reynaldo Alarcón Vilca (30), algunos de los asaltantes tenían armas de fuego y otros armas blancas y primero maniataron al jubilado y lo llevaron a la planta alta.
Luego, los delincuentes golpearon y maniataron a Vilca y lo encerraron en el garaje, tras lo cual, comenzaron a apoderarse de elementos de valor.
Las fuentes señalaron que en esas circunstancias arribó a la casa Cortella hijo, acompañado de su novia, y al ver que dos delincuentes aún estaban dentro de la vivienda fue hasta su habitación y tomó la pistola que le había prestado su amigo.
Al parecer, aunque no está confirmado, los delincuentes le gatillaron al comerciante primero pero los tiros no salieron, por lo que Cortella disparó su pistola para que abandonaran el lugar.
Tras los tiros, los asaltantes huyeron a la carrera, pero uno de ellos cayó muerto a unos 50 metros, sobre la avenida Yrigoyen. Tenía dos disparos en la espalda, según determinaron los peritos.
Por su parte, Vilca reconoció al fallecido como uno de los delincuentes que lo había golpeado durante el asalto y agregó que él, dado que estuvo en el Ejército de Perú, identificó sonidos de disparos correspondientes a más de un arma, por lo que no se descarta que se haya producido un fuego cruzado entre el comerciante y los ladrones.
Sin embargo, en el lugar del tiroteo, los peritos de la Policía Científica no hallaron por el momento rastros de ninguna otra arma y sólo secuestraron la pistola utilizada por Cortella hijo.
En cuanto al resto de los delincuentes, los pesquisas creen que se dividieron en dos grupos y que parte de la banda se ocultó en una casa vecina y se cambió de ropa para despistar a la Policía y poder escapar.
Además, los pesquisas procuraban determinar cómo ingresaron a la vivienda que posee dos entradas principales, una por cada calle y ninguna de las dos presentaban signos de violencia.
Una de las hipótesis apunta a que Cortella padre pudo haber dejado sin llave la puerta que da a Yrigoyen luego de realizar sus tareas de jardinería.
