Dos integrantes de un poderosa banda de “rompepuertas de lujo” fueron detenidos en el marco de 21 allanamientos que se realizaron en Lanús, Mar del Plata, Florencio Varela y Esteban Echeverría. Se secuestraron chalecos antibalas, handies de la Policía Bonaerense, gran cantidad de armas cortas y una ametralladora. Lo insólito es que, según se determinó, la mayoría de los integrantes del grupo delictivo venía de Mar del Plata, se alojaba en un hotel del centro porteño, daba el golpe en una vivienda casi siempre de Lanús, y regresaban a la ciudad balnearia en importantes vehículos.
La investigación fue encabezada por el fiscal Gustavo Giorgi, de la UFI 29, y del juez de Garantías 8 de Lomas de Zamora, Gabriel Vitale. En los 21 allanamientos participaron más de 200 policías.
Según informaron fuentes judiciales a DiarioConurbano.com, los delincuentes contaban con información previa muy precisa ya que en las viviendas de Lanús a las que ingresaban, siempre rompiendo la puerta del frente y armados, había dólares, moneda nacional y, principalmente, cadenas y anillos de oro. Por eso, una de las líneas de investigación apunta no sólo a los prófugos sino también a los informantes con los que contaba la banda de delincuentes.
El accionar de la banda fue descubierto por un cotejo de cámaras de seguridad que permitió visualizar el paso de una camioneta varias veces antes del golpe a una de las casas. De la misma manera, el vehículo fue seguido y se determinó que tomó la Autopista a Avellaneda, ingresando en el centro porteño. Allí, los ladrones se alojaron en un lujoso hotel y posteriormente partieron a Mar del Plata.
Según trascendió hay testimonios que aseguran que era habitual el mecanismo de la banda de llegar de Mar del Plata, alojarse en un hotel, robar en Lanús y luego alejarse con el botín a la Ciudad Feliz.
Los hechos que se adjudican a este grupo – del cual fueron detenidos dos de sus integrantes en los allanamientos de ese martes por la madrugada – fueron cometidos este año. En todos se usaron dos camionetas – ya secuestradas – que llamativamente no eran robadas.
La impunidad, la logística y gran cantidad de datos que poseían los delincuentes han hecho sospechar a los investigadores de los “contacto” a distintos nivel que pudieran tener lo poderosos asaltantes.
Los dos detenidos quedaron acusados por los delitos de “asociación ilícita, robo triplemente calificado, por el uso de armas, por su comisión en poblado y en banda, y por efracción”.
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