Un estudiante de 22 años y un contador jubilado de 69 fueron víctimas de dos secuestros extorsivos cometidos en Lomas de Zamora y Adrogué, en un lapso aproximado de 24 horas, y ambos fueron liberados luego de que sus familiares reunieron dinero para los rescates, aunque sólo por el primero de ellos se concretó el pago, informaron fuentes judiciales.
Por la modalidad de los secuestros y la característica de la banda, los investigadores de la fiscalía Federal 1 de Lomas de Zamora, a cargo de Leonel Gómez Barbella, y de la Unidad Fiscal Especializada en Secuestros Extorsivos (Ufese), dirigida por el fiscal Santiago Marquevich, sospechan que los hechos pudieron ser cometidos por una misma banda criminal.
El primero de los casos se inició cerca de las 21 del miércoles último, cuando el estudiante salió de su casa del centro de Lomas de Zamora para buscar a su novia, que vive a ocho cuadras.
Al llegar a bordo de su Toyota Corolla al cruce de las calles Sánchez de Bustamante y Saavedra, y mientras esperaba a la chica, el joven fue abordado por cuatro delincuentes que aparentemente lo iban siguieron en un auto, quienes lo amenazaron y se lo llevaron cautivo en su vehículo, secundado por el otro.
Según detallaron las fuentes, los captores golpearon al joven con la culata de un arma para reducirlo y luego lo «pasearon» por distintas localidades del sur del conurbano durante cuatro horas y media.
Primero con el teléfono de la víctima y, luego, con un Nextel de ellos, los delincuentes se comunicaron con la familia del joven para pedir un rescate.
El hecho fue de inmediato denunciado ante la Justicia, que derivó la pesquisa a la Delegación de Investigaciones de Lomas de Zamora y ordenó intervenciones telefónicas.
El padre del estudiante, que es gerente de un banco, reunió 450 dólares, 50.000 pesos, una consola de juegos Play Station y tres televisores LCD, que cargó en su camioneta para llevar hasta el lugar donde los captores le indicaron dejar el pago.
Antes de darle un punto de encuentro exacto, los secuestradores hicieron recorrer al hombre el Camino Negro y la zona de Burzaco, hasta que le ordenaron dejar la camioneta con el dinero y los objetos de valor en la zona de Luis Guillón, detrás de la Universidad de Lomas de Zamora, cerca de donde poco después liberaron al joven cautivo.
La banda se llevó los rodados de padre e hijo, que más tarde fueron encontrados abandonados también en la zona de Luis Guillón.
Tras la liberación, la víctima y su padre declararon en la fiscalía y aportaron detalles del hecho.
Las fuentes informaron que de acuerdo a las primeras averiguaciones los delincuentes «era cuatro, llevaban armas y guantes para no dejar huellas y se movían con bastante tranquilidad e impunidad por la zona sur».
Además, durante los llamados extorsivos, le insistieron al padre del joven que no llamara a la Policía, ya que tenían «gente conocida» y se iban a enterar, agregaron los voceros.
Unas 24 horas después y también en la zona sur del conurbano, una banda que actuó bajo similares características secuestró en la localidad de Adrogué a un contador jubilado de 69 años cuando llegaba a bordo de su Peugeot 308 a la puerta de su casa de la calle Quintana.
Los delincuentes obligaron primero al hombre a entrar a la vivienda, de donde robaron 3.000 pesos, y luego se lo llevaron cautivo, repartidos entre el auto de la víctima y el de la banda.
También en este caso, primero con un teléfono del contador y luego otro de ellos, los captores llamaron a la hija de la víctima y le pidieron que juntara dinero para pagar como rescate, mientras le advertían que no llamara a la Policía, con el mismo argumento de tener «gente conocida».
La mujer no obstante denunció el hecho, por lo que de inmediato tomó intervención la Policía, la fiscalía de Gómez Barbella y la Ufese, que comenzaron a monitorear lo que sucedía.
La hija del hombre logró reunir una importante suma de dinero y también fue obligada a ir en un auto y recorrer la zona de Burzaco, aunque en este caso los delincuentes liberaron al contador sin llegar a cobrar el rescate.
Los voceros dijeron que el hombre fue dejado a pie en Luis Guillón a las dos horas y media de iniciado el secuestro y que la banda escapó con su auto, que luego abandonó en la localidad de Llavallol.
Los investigadores sospechan que la banda decidió suspender el hecho porque al momento de secuestrar al hombre fue vista por un vecino y los custodios de una garita, lo que la hizo temer ser localizada, estimaron las fuentes.
Por la modalidad en la que fueron cometidos los hechos, los pesquisas creen que ambos secuestros pudieron ser cometidos por los mismos delincuentes.
El fiscal a cargo de la causa tomaba declaraciones a las víctimas, a sus familiares y testigos, al tiempo que aguardaba obtener información relevante de los análisis telefónicos y de las cámaras de seguridad con el fin de identificar y localizar a los secuestradores.
