Opinión: 34 años de la masacre de Budge , el barrio que se negó a aceptar la muerte y la prepotencia policial

Por Diego Molinas (*). Desde 1987 todos los 8 de mayo se conmemora “El día nacional contra la violencia institucional”, esta fecha recuerda la movilización de un barrio para reclamar por el asesinato de tres jóvenes a manos de la policía bonaerense, aquellas jornadas marcaron un hito en la historia e nuestro pais y constituyeron el inicio un largo camino de lucha contra la impunidad.

Ingeniero Budge, está ubicado a pocos metros de la Gral Paz, al sur de la provincia de Buenos Aires, rodeado por el Rio Matanza y delimitado por dos grandes arterias, Camino negro y Camino de cintura, un tren de pocos vagones fue durante años la conexión de esta barriada de trabajadores con otras latitudes del conurbano y de la capital.

Budge o “Bunge” como la nombran muchos de sus vecinos no fue ajena a la dictadura militar, la represión dejo su huella en esta barriada bonaerense, sembrando terror, desapariciones y secuestrando maestras de sus lugares de trabajo, estas imágenes del dolor quedaron grabadas en la conciencia popular y perduran en los relatos de los más grandes del barrio que aun hoy con ojos de asombro recuerdan lo terrible de esos años.

Terminada la dictadura todo el horror de aquellos años pareció condensarse en las instalaciones de la célebremente trágica comisaria decima de Puente La Noria, la cual por esos años era regenteada por un oscuro personaje que oficiaba como jefe de calle. El suboficial mayor de la Policía bonaerense Juan Ramón Balmaceda era para esa época una especie de malevo Ferreyra local que alardeaba de sus cualidades de corrupto y maltratador.

En la tarde del viernes 8 de mayo, tres pibes tomaban una cerveza en una esquina del barrio, la dueña del almacén no quiso venderles más, surgió una pequeña discusión y alguno de ellos pateo una puerta. A los pocos minutos una patota de la policía bonaerense comandada por Balmaceda acribillaba a balazos a estos tres pibes de Budge, sin juicio previo, sin derecho a defenderse, sin otra ley que la impuesta por un aparato policial cobarde y asesino, que pretendió y pretende hacer del uniforme azul un manto de impunidad para sus abusos.

La masacre estrujo el alma de los vecinos y vecinas que convirtieron la rabia en organización, sin grandes estructuras ni aparatos se plantaron ante la muerte y el abuso de los poderosos, fueron perseguidos, amedrentados, golpeados, amenazados, pero ninguno de esos mecanismos de terror pudo detener la decisión de todo un barrio que desde su humildad y sentido común fundamentado en sentimientos de amor pusieron de una vez y para siempre un límite a la violencia policial e institucional.

Los nombres de Negro, Willy y Oscar se transformaron en bandera, la memoria colectiva los rescata año a año, para que su recuerdo no caiga y para que nunca más un pibe o piba de barrio vuelva a ser asesinado/a impunemente, a 34 años el barrio no olvida sus nombres, ni tampoco el del abogado valiente y digno que se animó a asumir la causa en términos jurídicos pero también en términos militantes, en estos pagos de Lomas de Zamora León “Toto” Zimerman sigue grabado en la conciencia popular como aquel que se animó a enfrentar a la policía y al aparato judicial que los encubría.

Algún día una calle de Budge llevará su nombre, y ese homenaje será el homenaje de muchos/as vecinos/as pobres que encontraron en este abogado combativo alguien que los defendió y acompaño sus luchas, fue este letrado del pueblo el que parafraseando a Rodolfo Walsh acuño la frase “gatillo fácil”

A 34 años de la masacre de Budge, estos jóvenes injustamente asesinados renacen como semilla en la militancia de muchos/as pibes y pibas que hoy desde diferentes espacios comunitarios y organizaciones  construyen una Patria más justa, los pibes de Budge son recordados en las calles con canciones, murales y el relato colectivo de la memoria barrial, que recuerda y condena la prepotencia policial para que NUNCA MAS, la impunidad y la muerte, se posen en nuestros barrios y territorios, ni en la vida de nuestros pibes y pibas.

(*) Militante y vecino de Budge