Tras la finalización de la presentación de pruebas en el juicio por María Ojeda, comenzó la etapa de alegatos por el crimen de la mujer de 37 años que fue asesinada de un golpe en la cabeza en 2017 en Ingeniero Budge. Mientras el fiscal de juicio, Hugo Carrión, solicitó prisión perpetua para Juan Eugenio Zabala, único imputado por homicidio agravado en el que medió violencia de género, la defensa sostuvo que el hombre “no participó del hecho” pero si se lo condena, se consideren los atenuantes. El juicio está en manos del Tribunal Oral en lo Criminal (TOC) N°7 del Departamento Judicial de Lomas de Zamora.
Carrión consideró que se justificó la autoría del imputado con los testimonios de familiares de Ojeda y resaltó al testigo Jorge Rubén Sarsa, vecino de la zona del barrio Olimpo, que había visto a una “mujer acostada que tenía sangre en la cabeza” y la socorrió. Según lo presentado por la fiscalía, el día 11 de enero de 2017 Ojeda salió de su casa cerca de las 10 de la noche con la excusa de que se dirigía a la casa de su hermano. Sin embargo, nunca llegó y se estima que se encontró con el imputado, que en aquel entonces era su pareja. El representante del Ministerio Público exigió que el Tribunal tuviera en cuenta la nocturnidad que “le permitió la impunidad al imputado”. La mujer falleció como consecuencia de un golpe recibido con un palo en la cabeza.
Además, el fiscal destacó el testimonio de Sonia Ojeda, hermana mayor de la víctima, quien vinculó el asesinato con Zabala y había afirmado que Ojeda “estaba golpeada y era sumisa”. Todos los familiares coincidieron durante el juicio oral que la víctima “no era una persona que salía de noche” y por eso se sorprendieron cuando esa noche lo hizo. Con el mismo sentido, citó a Daniela Ojeda, sobrina de la mujer, que había afirmado que “Zabala tenía una obsesión con María”.
La autopsia especificó que el golpe en la cabeza de Ojeda no fue producto de una caída, sino que fue “producido por un mecanismo violento” que le provocó el hundimiento de cráneo. La víctima estuvo internada como NN por 20 días antes de fallecer en el Hospital Presidente Perón, de Avellaneda, mientras que la familia la buscaba.
Según los testigos, esa noche Ojeda recibió llamadas de manera constante y por eso entienden que el imputado se quiso encontrar con ella. “El acusado tenía un carácter violento y María era víctima de violencia de género. Empatizaba con Zabala, había una sumisión y cosificación de la persona, e intentaba silenciar cuando le señalaban los hematomas que tenía por golpes”, aseveró Carrión para señalizar los rasgos de violencia machista.
A su vez, Carrión apuntó que la ex pareja de Zabala fue “golpeada y sufría violencia ejercida por el imputado”. La testigo dijo haber recibido por parte de Zabala, “el celular de María luego de unas semanas de lo sucedido”.“Luego de recibir el golpe mortal, él se quedó con su celular y quiso irse a Chillar de donde es oriundo”, indicó el fiscal.
Por otro lado, la Defensa se mostró en desacuerdo al plantear que “hay hipótesis pero no pruebas contundentes para marcarlo como el partícipe” y destacó el principio de inocencia. “El testigo Sarsa aseguró que encontró a María pero no vio a Zabala y no hay testimonios que presenciaron el hecho”, argumentó la abogada.
Con respecto a la relación de pareja que mantenían, aseveró que “no fue corroborada ni hay evidencias de la violencia que recibía María”. “No sabemos quién la mató, le echaron la responsabilidad a una persona con antecedentes penales”, sostuvo. También explicó que los testigos dijeron que tenía cuchillos y la muerte de Ojeda “no fue con un cuchillo”.

