El particular damnificado y el fiscal de la causa por el crimen de Guillermo Simenoff, un hombre asesinado en septiembre de 2016 en Temperley, pidieron reclusión perpetua para Juan Cruz Acosta y Maximiliano Ruda, únicos imputados por el homicidio. Los dos jóvenes sostuvieron sus inocencias en las últimas palabras. Por su parte, la defensa sostuvo el principio de inocencia y solicitó la absolución. Será el Tribunal Oral en lo Criminal (TOC) 3 del Departamento Judicial de Lomas de Zamora el que decidirá la pena.
“Con fines de apoderarse de la moto los imputados portando un arma de fuego interceptaron a Simenoff y a su hijo. Y a fin de causarle la muerte, Agosta efectuó varios disparos”, aseguró el fiscal Carlos Baccini. En este sentido, el representante del Ministerio Público Fiscal recordó los testimonios directos que surgieron en el debate oral, los cuales identificaron a ambos acusados y las pistas incorporadas, como filmaciones municipales que muestran cuando fueron perseguidos.
Además, el fiscal nombró las coincidencias en los relatos testimoniales. “Todos hicieron mención sobre las características físicas y la ropa de ambos, como el tatuaje tipo manga de Agosta y en las ruedas de reconocimiento fueron reconocidos por Bruno -el hijo de Simenoff- que fue el principal testigo”, afirmó Baccini.
Si bien los imputados negaron su participación en el robo y asesinato, el fiscal sostuvo que “aunque ambos se ubicaron en lugares distintos, ninguno lo pudo sustentar con pruebas y el relato de los testigos está lleno de imperfecciones”. Agosta, señalado como el autor de los disparos, aseguró que estuvo en un asado en Bosques ese día, mientras que Ruda afirmó que estuvo al cuidado de la hija de su novia en Lomas de Zamora. Ambos son juzgados por robo agravado por el uso de arma de fuego en concurso real por homicidio en criminis causa.
En las últimas palabras Agosta manifestó: “Yo soy inocente y lo que se dice de mí son mentiras. Yo lamento la pérdida de su marido pero yo no lo mate”. Por su parte, Ruda insistió en su inocencia y afirmó: “Si hice cosas malas en otra ocasión pido perdón. Pero yo soy inocente en este caso y tuve enfrente a la persona que manejaba la moto que me dijo que me iba a joder por gil”.
Por su parte, la abogada defensora afirmó que fue un homicidio en ocasión de robo pero que “no se ha llegado al grado de certeza con la prueba para sacarlos del estado de duda”. “Hay una clara situación de duda que supera la razonabilidad. Se ha dificultado la tarea del estado de inocencia y estamos presentes ante personas de muy corta edad que irían a prisión perpetua”, manifestó la letrada.
“Hay un manto de duda sobre las pruebas. Hay 8 personas que dicen que fue otra persona. Por eso me pregunto qué hacemos con el resto de la prueba que sostiene algo diferente”, argumentó. Por eso solicitó la absolución ya que no considera que fue superado el principio de inocencia.
Por otro lado, el abogado de la familia Simenoff se adhirió al pedido del fiscal pero consideró que se tenga en cuenta “la expandibilidad del delito con respecto a los agravantes”.
“Son penalmente responsables y estaban en pleno conocimiento de la ilicitud del hecho pero se extiende a la familia el daño, más allá del daño a la vida de Simenoff y del daño a la propiedad”, apuntó el letrado.
También solicitó que se tenga en cuenta “la peligrosidad de ambos imputados y la impunidad”.
“Tanto Ruda como Agosta estaban decididos y ejercieron una intimidación desmedida”, alegó el abogado.
El crimen de Simenoff ocurrió en setiembre de 2017 en la céntrica esquina de la avenida Almirante Brown y Cangallo cuando dos sujetos intentaron robarle la moto y él se resistió. La víctima se encontraba junto a su hijo que fue testigo directo de los hechos.
