La pena es para que se condene a Silvano Maidana, imputado por el crimen de Romina Acuña que murió al recibir un disparo en el cuello en la puerta de su domicilio por parte de un vecino con el que tenía una relación conflictiva. El hecho ocurrió en Ministro Rivadavia, Burzaco, en octubre de 2010. La semana próxima se conocerá la sentencia.
La fiscal Marcela Dimundo solicitó al Tribunal Oral en lo Criminal (TOC) 2 de Lomas de Zamora que se condene Silvano Maidana a 15 años de prisión por “homicidio en concurso real con homicidio en grado de conato”, en prejuicio de Romina Acuña. En tanto, el abogado que representa a la familia Acuña, Carlos Zimerman, coincidió en el monto de la pena solicitada por Dimundo.
Por su parte, la defensora oficial María Fernanda Mestrín señaló que se trató de un “homicidio en riña” y responsabilizó al estado, por la labor de funcionarios judiciales y policiales antes y después del hecho.
La fiscal comenzó su alegato explicando que a lo largo del debate quedó comprobado que no era la primera vez que existía una confrontación entre la familia Acuña y el acusado Silvano Maidana, lo que derivó en la muerte de la joven de 20 años, ocurrido el 10 de octubre de 2010 en Ministro Rivadavia, Burzaco, partido de Almirante Brown.
No obstante, señaló que para elaborar su alegato se basó en tres versiones: la que ofrecieron los vecinos, que a su entender, es igual a la de la familia de la víctima, las pericias realizadas en el lugar del hecho y los testimonios de la familia del acusado.
“La versión de la familia de Maidana, fue la más refutada, porque lució contradictoria y fue la primera que quedó en el camino sin poder prosperar, porque tampoco corrobora con los dichos del imputado”, aseguró.
Por otro lado, Dimundo sostuvo que “ninguno de los testigos vieron al padre de los Acuña en otro lugar que no fuera el de la vereda de su casa”. Cabe recordar que algunos testigos, advirtieron que Andrés Acuña, padre de Romina, estaba disparando desde la esquina de su casa.
“También se le atribuyó al señor Acuña que llevaba un elemento contundente en sus manos, como una escopeta. Otro testigo dijo que era un caño de pileta. Tampoco, se encuentra acreditado que haya efectuado disparos contra las personas que acompañaban a Maidana”, aseveró.
Asimismo, añadió que fue “descartado” el supuesto forcejeo con un arma entre la joven y su hermano, que describió la familia del imputado, aludiendo que la bala que mató a Romina, salió del arma de su hermano. “Solo hubo una discusión familiar, porque los padres de los jóvenes, querían que ingresaran a la casa”, comentó.
Por otro lado, manifestó que “no era la primera vez que la Pitu (Romina Acuña) recibía heridas. Esta vez, no lo pudo contar. En agosto de 2010, recibió una herida con arma de fuego en el ojo y tenía previsto una operación en octubre. Estas llamadas de auxilio están estampadas. La madre de Romina pedía auxilio y algunos vecinos también”.
Carlos Zimerman, abogado de la familia Acuña, consideró que no fue un hecho aislado y que se debió al contexto. “Lo que hay que tener en cuenta, es que los heridos, siempre eran los mismo”, expresó en referencia a la familia Acuña. Y agregó: “No es como dice la familia del imputado y algunos vecinos. Esto fue un ataque, que sucedió cuando los hermanos llegaban a la casa”.
En tanto, María Fernanda Mestrín, defensora de Maidana, dividió su alegato en dos partes. En primer lugar cuestionó el rol del estado y de policías que sostuvieron que “existía el conflicto entre ambas familias”.
“Había denuncias de parte de las dos familias, además, de los videos de la joven que filmaba el hecho, por el hartazgo. ¿Dónde estaba el estado?”, señaló.
En la segunda parte de su alegato, se refirió a la situación de su defendido. “Hay ajenidad de Maidana respecto del disparo que produjo la muerte de Romina. Se le imputa la participación de un hecho en donde no se pudo definir quién es el autor, porque había varias personas disparándose”, subrayó.
Asimismo, Mestrin solicitó al tribunal que en el momento de evaluar la sentencia, tenga en cuenta, la conducta del estado y en caso de condenar a Silvano Maidana, lo haga por el artículo 95 del código penal, porque considera que fue homicidio en riña.
Antes de finalizar el juicio, el Tribunal Oral en lo Criminal (TOC) 2 le preguntó a Maidana si quería decir las últimas palabras, antes de la sentencia, que se conocerá el lunes próximo.
“Soy inocente. Con el chico (por Alejandro Acuña) me llevaba bien, pero cuando empezó en la droga, me alejé. Tiene que fijarse que tuvo problemas con una banda, no conmigo. Quiero que se haga justicia”, expresó Maidana.
