Murió en 2013 en un accidente en una ruta cercana a la ciudad de Azul. Estaba como N.N, pero lo sigue estando, porque la jueza no está convencida de que fuera él pese a las pruebas de ADN que se realizó con sus padres y que dio 99,99% de compatibilidad. El joven está en el Veraz, por no pagar, porque no tiene partida de defunción.
Gabriel Omar Castillo, tenía 26 años y era Scout. Falleció el 6 de septiembre de 2013 en un accidente de tránsito en la Ruta 3 km 264 en Cacharí cuando viajaba a Sierra de la Ventana para buscar un lugar donde acampar junto a la a la familia Massad integrada por Carlos de 50 años, Nahuel de 22 y Tahiel de 10.
Primero la causa fue a la ciudad de Azul, pero el juez se declara incompetente y se los deriva a los domicilios de las víctimas. En el caso de Gabriel está en el Juzgado de Familia N°3 de Lomas de Zamora, a cargo de la jueza Bibiana Romero. Mientras que la familia Massad lo tiene en Morón.
Romero es quien debería entregar la partida de defunción del joven a su familia, pero para la magistrada, Gabriel no está muerto, a pesar de que los resultados del análisis de ADN realizados en noviembre de 2013 con sus padres dieron positivo.
Elvira Gómez, mamá de Gabriel, explicó a DiarioConurbano.com que, también citaron a Claudio, hermano de la víctima, porque desconfiaban de los dichos de la mujer, argumentando que tal vez el que estaba muerto era Claudio y no Gabriel.
“Necesitamos la partida de defunción, porque él se había ido a vivir solo y me llegaban las facturas a su nombre. Ahora ya las pagamos, pero cuando les digo que mi hijo falleció, no me creen”, indicó Gómez.
Y añadió: “La jueza no nos atendió nunca. Solo nos atendió el secretario y nos dijo que a la jueza no le cerraba algo, porque el cuerpo de Gabriel no tenía un número que tendría que haber tenido. Llevamos todos los papeles que nos pidieron más el ADN, que salió positivo. Ya no sabemos qué hacer”.
Gabriel era de Lomas de Zamora, pero hacía dos años se había ido a vivir solo a Capital Federal, donde trabajaba en la empresa Cablevisión y estudiaba para ingeniero en informática en la Universidad de Buenos Aires (UBA).
“Quiero que mi hijo descanse en paz. Ya son tres años y nos dicen que primero están las causas de las mujeres golpeadas y los divorcios. Entonces, una persona que está muerta, no tiene derecho. Puede pasar que demore unos meses, pero ya son tres años”, expresó la madre del joven.
La tragedia ocurrió en la localidad de Cacharí, partido de Azul, provincia de Buenos Aires cuando el auto en el que viajaba Castillo y la familia Massad sale del peaje y un camión los engancha de atrás y los tira en la ruta contraria y chocan con otro auto que venía a gran velocidad. Por el impacto, el vehículo se partió al medio, se encendió y sus cuatro ocupantes mueren calcinados.
En el otro auto viajaba un matrimonio de policías y su hijo que iban a gran velocidad, pero lograron salvarse, porque fueron socorridos por otras personas al escuchar los gritos.
La familia Massed pasó por lo mismo que los Castillo, pero en el Juzgado Civil y Comercial N° 4 de Morón, donde dos años después, luego de que denunciaran la situación en los medios, consiguieron los certificados de defunción.
