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Juzgan a dueña de un rottwiler que atacó a un nene en country de Canning

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Country LosRosalesEl Tribunal Oral en lo Criminal (TOC) 2 de Lomas de Zamora empezó a juzgar este jueves a la dueña de un perro que atacó a un nene de seis años, en agosto de 2014 en el country “Los Rosales” de Canning, partido de Esteban Echeverría. El niño tuvo que ser sometido a varias cirugías, pero quedó con parálisis facial y los médicos dicen que necesitará más intervenciones quirúrgicas en los próximos años. Antes del hecho, la dueña fue advertida en reiteradas ocasiones sobre el comportamiento del animal.

Se trata de Susana D’ Andrea, una vecina del country “Los Rosales” de Canning, dueña de un perro cruza de Rottweiler y Ovejero Alemán, que el 31 de agosto de 2014, atacó brutalmente a Valentín Cirera, de seis años, cuando el nene estaba paseando en bicicleta con su hermano y un amiguito.

En ese contexto, el perro muerde al menor en la cabeza y el cuello, produciéndoles múltiples lesiones que le provocaron parálisis facial permanente y varias heridas de gravedad.

Este jueves, en el inicio del juicio, la fiscal Marcela Dimundo, explicó que D’Andrea está acusada de lesiones gravísimas. En tanto, los abogados de la familia Cirera, Fernando Soto y Francisco Parisi, encuadraron el caso como “dolo eventual”, por alerta y porque la mujer fue indiferente al aviso.

La defensa, por su parte, señaló que intentará probar que D’Andrea, no participó de los hechos investigados y que nunca tuvo problema con el animal.

En la primera jornada pasaron varios testigos, entre ellos, personas que intentaron socorrer al menor cuando estaba siendo atacado por el animal, personal de seguridad del country, un médico veterinario y un cirujano plástico.

El primero en declarar fue el padre de la víctima, Javier, quien explicó que el día del hecho regresaba a su casa de jugar al tenis junto a su hijo mayor, cuando se acerca un personal de seguridad del barrio cerrado y le avisa que a su hijo le mordió un perro.

“Cuando llegué al lugar vi a Valentín pálido y no se movía. Estaba lleno de sangre, pensé que había muerto. Y la gente a mi alrededor gritando ‘cuidado, que viene de nuevo el perro y, lo va a matar’” indicó.

Luego explicó que como la ambulancia no llegaba subió a su hijo a su  auto y lo llevó a una clínica de Monte Grande, donde el niño estuvo un par de horas y más tarde tuvo que ser trasladado a otra clínica para una mejor atención.

Otro testimonio importante fue el del veterinario que antes del hecho realizó atención domiciliaria y suministró algunas vacunas al perro. El testigo contó que la acusada lo llamó para preguntarle si el perro tenía las vacunas al día porque había mordido a un chico. “Me fijé y conmigo no tenía las vacunas al día”, indicó.

Por otro lado, al ser consultado por la característica y comportamiento del perro, el profesional aclaró que, cuando lo atendió, nunca fue agresivo con él.

Luego fue el turno Antonio La Sota, cirujano plástico, quien le realizó varias operaciones al menor. Consultado por el estado de salud del niño, que hoy tiene ocho años, La Sota explicó que en los últimos treinta días, el progreso en la salud del niño fue “escaso”.

“Necesitará cirugías importantes a futuro. La lesión es gravísima, no tiene posibilidad de lograr una mejora del cien por ciento”, advirtió. Y agregó: “Las cicatrices en el cuello, tórax y otras partes del cuerpo, nunca van a desaparecer. Pero no son tan graves como la parálisis facial”.

En cuanto a los testimonios de los empleados que realizaban la vigilancia en el country, todos coincidieron en que en el barrio había quejas por el comportamiento del animal, que no tenía bozal y vivía en una casa con un tejido muy bajo, por donde podía saltar y salir a la calle.

Asimismo, relataron que cuando el personal de vigilancia salía a realizar el recorrido diario por la zona, era normal que el animal estuviera en la calle y había que esquivarlo, porque era agresivo.

“Muchas veces llamamos a la señora para avisarle que el perro estaba en la calle, para que lo meta, pero ella decía que el animal no atacaba. También la administración se puso a disposición de la señora para arreglar el tejido. La administración ponía la mano de obra y ella (por D’Andrea) el material, pero no quiso”, afirmó uno de los empleados.

Al término de la jornada, Javier Cirera, padre de la víctima, en un breve diálogo con DiarioConurbano.com, manifestó que espera que el tribunal condene a D’ Andrea. “Sólo espero que se haga justicia, por lo que sufrió mi hijo y toda mi familia”, expresó.

Por otro lado, confió a este portal que está “dolido” porque el día que el perro atacó a su hijo, la imputada presentó una denuncia por supuesta agresión de Cirera hacia ella.  “Dijo que yo la amenacé, es una mentirosa”, aseguró el hombre. 


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