Tras haberse postergado cuatro veces, el juicio por el crimen de la mujer que fue golpeada, quemada y estrangulada por su pareja, en julio de 2013 en Temperley, comenzó este jueves en el Tribunal Oral en lo Criminal (TOC) 8 de Lomas de Zamora. El acusado es la pareja de la víctima, Alberto Ponce, imputado de homicidio calificado. Las partes fueron notificadas pocas horas del comienzo del juicio.
La jornada comenzó este jueves al mediodía en la sala grande de los Tribunales, ubicado en Larroque y ex Camino Negro, donde se realizó solo la lectura de la acusación y la semana próxima será la presentación de testigos. El fiscal Pablo Pando confirmó que serán entre siete y ocho las personas citadas para declarar y la idea es terminar en una sola jornada con el debate oral.
Cabe recordar que en octubre del año pasado el juicio había sido postergado por temas de agenda y, este año, se postergó tres veces, porque según el Servicio Penitenciario Bonaerense (SPB), el acusado no estaba en condiciones de ser trasladado para la audiencia, porque sufre de peritonitis.
“Tengo entendido que tuvo una operación de peritonitis o de apéndice, pero ya estuvo de restablecido con un periodo de tiempo de pos operatorio en el penal de Alvear donde estaba. Ahora se lo ha trasladado a la Unidad 40 de Lomas, que está cercana al tribunal, para evitar traslados mayores en tiempo”, explicó el abogado de la familia Leiva, Sergio D’Amico.
En otro orden, el letrado señaló a DiarioConurbano.com que la cuestión acusatoria, al igual que la de la fiscalía, es que “Alberto Ponce es el autor materialmente responsable del delito homicidio calificado”.
“Nosotros hemos advertido una circunstancia particular de ensañamiento. Así vino requerida la figura de homicidio calificado por el tema de haber sido pareja. El ensañamiento es porque previo a la muerte, ha tenido un sufrimiento indebido, con quemadura de cigarrillo, maltrato y torturas. Por último, el homicidio también se enmarca en una situación de violencia de género que tiene una pena de prisión perpetua”, explicó.
Por su parte, Angelina Leiva, hermana de Susana, expresó que sintió “mucha impotencia” al volver a ver a Ponce. El imputado, cuando ingresó a la sala de audiencia, posó su mirada hacia el sector donde estaba ubicada la familia de la víctima y saludó.
“En ese momento, al ver su cara, sentí mucho nervio. Traté de tranquilizarme, pero el dolor está siempre. Ahora estamos un poco más tranquilos por el inicio del juicio, veremos cómo sigue y la sentencia”, indicó.
Susana Leiva tenía 38 años y dos hijos, uno de ellos producto de la relación con Alberto Ponce y otro de una relación anterior. El 24 de julio de 2013 fue hallada con signos de golpes y quemaduras de cigarrillo en el pozo ciego de su casa de la calle Blanco Escalada en Temperley. Ponce está acusado de femicidio, ya que las pruebas indican que fue él quien la estranguló.
