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«Tenían mucha frialdad y se burlaban de las personas a las que les cometían el delito»

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tribunales lomasAsí se refirió un investigador de Gendarmería Nacional a los integrantes de una banda de delincuentes de Villa Fiorito, apodada «Los Monos», acusados de participar en múltiples robos en propiedades bajo la modalidad “entraderas”. Los imputados son sometidos a juicio oral en los Tribunales de Lomas por el crimen de joven durante un intento de asalto en una vivienda de Llavallol en abril de 2012.

 

El Tribunal Oral en lo Criminal (TOC) 4 de Lomas de Zamora continuó con el juicio que se le sigue a Javier Orlando Fernández (42), Jonathan Moreyra (28), Francisco Brun Méndez (64), Luis Brun Villarreal (28) y Sebastián Toledo Velázquez (33). Están acusados de “homicidio criminis causae”, entre otros delitos.

Primero fue el turno de un vecino de Villa Fiorito que vio cuando uno de los delincuentes quemaba el Volskwagen Fox, con el que se desplazaba la banda cuando intentaron robar al gendarme Luis Aguilar, en Llavallol.  

“Era de noche, cuando vi como se encendía un auto en la calle Pilar, entre Azamor y el Riachuelo. Cuando le pregunté al hombre por qué lo quemaban, me dijo: ‘no te metas’. Después, tuvimos que apagar el fuego”, contó el hombre.

Lugo fue el turno de Fabián Chena Pérez, que en 2012 estaba a cargo de la subsecretaria de Seguridad de la Municipalidad de Lomas de Zamora. Chena contó que el día del hecho estaba trabajando en la sala de monitoreo del Municipio y que escuchó que se había cometido un homicidio en Llavallol.

 “Uno días después, se acercó una persona a la guardia, que no quiso dar su identidad y brindó información sobre los posibles culpables del hecho. Dijo que fueron Jonathan “el monito” y un tal Felipe y que eran de Fiorito. También contó que eran gente pesada y que los vecinos les tenían miedo.  Esa persona explicó que fue a un pool del barrio y que escuchó cuando Jonathan manifestó que habían sido ellos los que realizaron el homicidio”, indicó el testigo.

Por último, Héctor Herrera, que en 2012 se desempeñaba como jefe del centro de reunión de información de Gendarmería Nacional en Lomas de Zamora, explicó como fueron los trabajos que se realizaron para dar con la banda que intentó robar al gendarme Luis Aguilar.

“Nos informan sobre el intento de robo de un gendarme y el deceso de una de sus hijas. Sabíamos que un Volskwagen Fox gris se cruzó fuertemente armado y que había roto el vidrio del lado del conductor, le pegaron al sub oficial un culetazo y le pedían su arma reglamentaria. Cuando intentó huir del lugar con sus hijos, chocó con su auto a uno de los individuos, lastimándolo en su pierna. Lo primero que se hizo fue alertar a los nosocomios sobre el sospechoso lastimado”, relató.

Y agregó: “Luego nos informan que aparece el Volskwagen Fox en la zona de Fiorito y fuimos a investigar la zona. Los vecinos contaron que los que habían quemado el auto era la banda de los monos, una banda de Fiorito que estaba haciendo distintos hechos delictivos en la zona. La gente no quería contar mucho, porque tenía miedo”.  

En ese sentido, Herrera relató que el personal de gendarmería empezó inmediatamente un trabajo de inteligencia en la zona de Villa Fiorito, que constó de “vigilancias discreta”, para observar cómo se movía “monito” y el resto de  la banda.

Por otro lado, el gendarme manifestó que durante el operativo se grabó los movimientos de los sujetos y que en los audios se puede escuchar que existía “mucha familiaridad entre los integrantes de la banda, se hablaba del lugar donde iban a realizar los delitos. Tenían mucha frialdad y se burlaban de las personas a los que le cometían el delito”, indicó.  

El hecho ocurrió el 18 de abril de 2012, alrededor de las 20,30, cuando el gendarme Luis Aguilar, vestido con ropa de civil, se retiraba junto a sus tres hijos y una amiga de estos, a bordo de su camioneta Volskwagen Suran, de su domicilio ubicado en la calle Tupac Amaru, en Llavallol. En ese momento, es interceptado por cuatro delincuentes armados que, aparentemente, comenzaron a pedirle al hombre su arma reglamentaria.

En ese contexto, el conductor intentó resistir e hizo una maniobra para escapar y los asaltantes comenzaron a disparar hiriendo a una de sus las hijas -Anabel Aguilar-, que se encontraba en el vehículo y que finalmente falleció por la herida de bala que recibió.


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