José Aranda, de 41 años, condenado por el asesinato de Adela Maciel, ocurrido en Lanús en 2016, recibió la pena de 18 años de prisión por el delito de homicidio simple. La pena fue determinada por el Tribunal Oral en lo Criminal (TOC) 10 de Lomas de Zamora, luego que un jurado popular considerara culpable a Aranda, en un juicio que llevó dos jornadas. Desde la familia de la víctima, manifestaron al portal, esperaban que reciba la pena perpetua al encuadrar la muerte de Adela como un femicidio.
La fiscal de juicio, Marcela Dimundo, había pedido días atrás la pena de 21 años de prisión para Aranda. La pena se encuadró en lo permitido por el Código Penal por el delito que se le imputó a quien fuera el padre del último hijo de Adela, que era homicidio simple. Los integrantes del jurado, luego de escuchar todos los testimonios, aseguraron que el acusado no podía ser condenado por femicidio, ya que no pudieron establecer de manera concreta una relación sentimental entre ellos. Mónica Bosch, abogada de la familia de Adela, en las mismas circunstancias había pedido 25 años de prisión.
Gustavo, hermano de la víctima, dialogó con Diarioconurbano.com una vez conocida la pena para Aranda, y declaró que junto con su familia, se encuentran «conformes a medias». «Íbamos a estar conformes si le daban perpetua, pero si le dieron 18 años es porque inocente como él decía que era, no fue» sentenció. Además, recordó a su hermana el día que hubiese cumplido 43 años, y afirmó que con el juicio por su muerte concluido, «estamos tranquilos porque ahora descansa en paz».
El hecho tuvo lugar en una plaza de Villa Diamante, el 7 de junio de 2016. Aranda era el ex marido de una prima de la mujer asesinada y al momento del crimen mantenía una relación sentimental oculta con Maciel desde hacía poco más de un año, con quien había tenido un hijo. Cuando fue golpeada y acuchillada, Adela Maciel tenía en sus brazos a su bebé de un año en brazos.
Según los peritos forenses que trabajaron en el lugar, la mujer presentaba cortes en distintas partes del cuerpo, especialmente en el cuello, y golpes en la cabeza, al punto tal que tenía aplastamiento de cráneo.
Pocas horas más tarde, personal policial logró la detención de Aranda tras un allanamiento en su vivienda de la calle Aristóbulo del Valle al 400, también de Villa Caraza, donde también vivía la víctima.
