A un año y medio de la muerte de Santino, un bebé de un año de Glew, comenzó el juicio a su madre, Rosa Corbalán (40), y su pareja, Emiliano Solís (29), acusados de haber asesinado al pequeño. En el Tribunal Oral Criminal N° 10 de Lomas de Zamora se presentaron diversos testigos de la fiscalía en lo que fue la primera fecha del juicio para contar su versión de lo sucedido.
El primer testigo fue Carlos Esquer, el vecino encargado de alquilarles a la pareja la vivienda donde se produjeron los hechos, quien relató que Santino “era un nene feliz y lleno de vida, un nene sano” hasta que quedó al cuidado de Solís.
Según su declaración y la de otros vecinos que se presentaron como testigos, “desde que Solís se quedó sin trabajo, el nene no salió más de la casa”. Carlos además afirmó que el menor solía escaparse de la casa a jugar a la vereda, y su familia “lo salía a buscar a los golpes, doblaban una revista y mientras lo traían le pegaban”.
Por su cercanía a la casa de la víctima, Carlos escuchó “una voz masculina” que “metía a un bebé abajo del agua” amenazándolo para que no llorara más. Días más tarde, logró advertir que el pequeño Santino no salía más de la casa, por lo que le preguntó a Solís – con quien tenía mayor trato dado que trabajaron juntos unas semanas antes de lo sucedido – y éste le contestó que “estaba empachado”.
El día de la tragedia, la pareja acudió a Carlos y su sobrino – también testigo en la causa – para que los alcanzaran al hospital porque Santino estaba mal. “El bebé estaba descompuesto, irreconocible, blanco, con los ojos hundidos y un moretón en la cabeza” enfatizó Esquer. Según su testimonio, Solís admitió que a Santino se le había caído una parrilla en la cabeza, y como no les creyó esta versión, luego de dejarlos en el Hospital de Guernica, Carlos fue a realizar la denuncia para que se investigara el hecho.
Por otra parte, personal médico del hospital que recibió a Santino en sus últimos momentos de vida coincidieron en que el niño llego “deshidratado y en estado de abandono, con convulsiones” y que trataron de reanimarlo, pero al tercer paro cardiorrespiratorio no pudieron hacer más nada.
Además, tanto los médicos pediatras del hospital que asistieron a la víctima – Vilma Fili y Juan Domingo Rodríguez – como la doctora Ana María Carballo, encargada de la autopsia, informaron a los jueces que Santino tenía “hematomas en la frente, hombros y brazos” y otros que datan de fechas anteriores al supuesto accidente con la parrilla, que todas las lesiones eran de carácter traumático, y dudaron en su momento del accidente con la parrilla dado que “no presentaba lesiones en la nariz, y al ser una parte de la cara que sobresale más que el resto, debería haberse lastimado”.
El 14 de abril del 2015, Rosa y Emiliano llevaron a Santino al Hospital de Guernica luego de que al pequeño – según dijeron – se le cayera encima una parrilla y tuviera tres días de intensos vómitos y convulsiones, en la vivienda en la que se encontraban, en la calle Oncativo, en Glew. Al llegar al hospital, el niño sufrió tres paros cardiorrespiratorios que culminaron en su muerte. El personal del lugar se vio obligado a realizar la denuncia luego de percatarse de los distintos golpes y hematomatas que Santino presentaba que no coincidían con el relato de la parrilla y que indicaban un claro caso de violencia infantil. La pareja fue detenida, acusada de homicidio agravado por el vínculo, delito que prevé la prisión perpetua.